Terrible tragedia: un joven mató a su hermano de una puñalada

Terrible tragedia: un joven mató a su hermano de una puñalada
Se trata de Alan Leonel Díaz (21), quien puso punto final a una discusión de vieja data con su hermano Mario Díaz (29), a quien mató de una certera puñalada en el corazón. Fue al mediodía y minutos después fue detenido.
Una terrible tragedia de la que no existen antecedentes similares en la historia riojana generó profunda conmoción en el seno de la sociedad capitalina. La noticia cayó como balde de agua fría: un jovencito de apenas 21 años de edad mató a su hermano, de 29 años al asestarle una certera puñalada que le perforó el corazón. Fue el punto final a una discusión por temas de vieja data entre los hermanos y que comenzó alrededor de 24 horas antes, cuando se juntaron y comenzaron a ingerir bebidas alcohólicas. Al parecer, los desencuentros de vieja data salieron a flote y la discusión fue inevitable. Para colmo, los hermanos, junto a otros sujetos estuvieron ingiriendo bebidas alcohólicas desde el mediodía del día anterior. La víctima fue identificada como Mario Díaz (29), en tanto que su hermano menor, Leonel Alan Díaz (21), ambos del barrio El Sembrador, en el Este de la Capital. El menor de los hermanos fue sacado del lugar en una motocicleta, pero luego se bajó de la moto y caminó por varias calles, hasta que regresó a la casa de su tía, ubicada justo al frente del lugar de la tragedia. Allí, lo esperaba la Policía, encabezada por los más altos jefes de la institución. Luego de los trámites de rigor fue trasladado a la Dirección de Investigaciones.

Tremenda tragedia

Fue ayer, a las 13.00, en una vivienda ubicada en la esquina de las calle Echeverría y Pasaje Santa Rita, del barrio El Sembrador, en el Este de la Capital. A esa hora, por causas que la Policía investiga Leonel Alan Díaz (21) habría puesto punto final a una discusión por cuestiones de vieja data con su hermano Mario Díaz (29), asestándole una certera puñalada a la altura del costado izquierdo, detrás de la tetilla, que afectó directamente al corazón.

El herido fue traslado de inmediato, según dijeron los altos jefes policiales presentes en el lugar al hospital Enrique Vera Barros, a bordo de un Fiat 128, color marrón, pero cuando los médicos lo recibieron Mario Díaz ya estaba sin vida.

Exactamente a las 13.05 se constituyeron en el lugar los efectivos de la Comisaría Sexta, con jurisdicción en la zona y minutos después arribaron al lugar el subdirector de Seguridad de la Policía, comisario mayor Luis Antonio Páez, en compañía del director de Investigaciones, comisario mayor Jorge Omar Luna, además del segundo jefe de la Regional con asiento en Capital, comisario inspector Marcelino Elizondo y el jefe de la División Prevención Urbana, comisario inspector Elio Vera, entre otros jefes.

Según los primeros indicios, los hermanos, junto a otros amigos estuvieron ingiriendo bebidas alcohólicas y escuchando música a alto volúmen desde el día anterior. La casa paterna de Mario y Leonel Alan Díaz, está ubicada justo en la esquina, mientras que al frente, también en la esquina vivía el occiso, en tanto que el presunto victimario lo hacía en la otra casa que de la esquina.

Una alta fuente de la investigación dijo a NUEVA RIOJA que luego del hecho, el joven Díaz fue sacado de la zona en una motocicleta, pero a varias cuadras del lugar, se cree que a la altura de Malvinas Argentinas y Chacha Peñaloza descendió de la motocicleta y regresó a su casa, en diagonal al lugar del hecho, donde vivía con su tía.

Allí quedó hasta que los efectivos de la División Homicidios, que a esa altura ya se habían hecho cargo de las actuaciones ingresaron para su detención.

El joven Díaz no ofreció resistencia y, por el contrario cuando ingresó su padre rompio en llanto pidiendo perdón por lo que había hecho. Finalmente y luego de la tradicional y exagerada tardanza en llegar al lugar del hecho de los técnicos y peritos de la Policía Técnica Judicial, los efectivos trasladaron a Leonel Alan Díaz (21) a la Dirección de Investigaciones, por orden del juez de instrucción en turno, Héctor Daniel Barría.

La ya común y exagerada tardanza de los integrantes de la Policía Técnica Judicial en llegar al lugar del hecho, se verificó en éste caso específico con exactamente dos horas y treinta minutos, en virtud de que llegaron a las 15.30.

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