Sagripanti destacó que el valor de los lotes no está al alcance del 70 por ciento de los trabajadores que tiene la ciudad. Sostuvo, además, que el plan es viable sólo si se construyen viviendas
Desde la Confederación General de Trabajo señalaron que la oferta original condiciona fuertemente las posibilidades de los asalariados de poder acceder a los terrenos.
Armando Sagripanti, secretario general del Gremio de la Carne y titular de la CGT Río Cuarto, advirtió que el 70 por ciento de los trabajadores no tiene chance de pagar los precios que se piden ni garantizar que alguna vez pueda construir su casa sobre esas tierras.
La propuesta inicial tuvo algunas modificaciones en el tratamiento de las comisiones parlamentarias, antes de su debate en la última sesión del Concejo Deliberante.
Los ediles intentaron quitar algunas restricciones con el objetivo de ampliar el universo de posibles beneficiarios. Sin embargo, las limitantes económicas serían la principal traba para el acceso al plan.
Aunque no hay un diagnóstico preciso sobre el número de interesados que finalmente se inscribirán en el registro que habilitará el Instituto Municipal de la Vivienda, la demanda habitacional estimada por el Colegio de Arquitectos alcanza las 8 mil familias en toda la ciudad.
El Municipio prevé vender terrenos en el sector de calles Castelli, Blas Parera, Alejandro Aguado y General Bustos y destinar al menos 300 para los sindicatos que no están incluidos en ningún plan habitacional del Estado.
Cada lote costará 35 mil pesos y el beneficiario deberá hacer un aporte inicial de 10 mil pesos. Luego, tendrá que abonar cuatro cuotas consecutivas de 2.500. Finalmente, los adjudicatarios tendrán que cancelar 36 cuotas hasta alcanzar los 15 mil pesos faltantes para el pago definitivo.
Para Sagripanti, se trata de un plan alejado de la realidad que vive la masa salarial de Río Cuarto.
"La mayoría de los empleados cobra menos de 4.500 pesos, que es el límite lógico para poder pagar un alquiler, los gastos de la canasta básica y vivir dignamente. Con menos de esos recursos es eventualmente imposible poder pagar, además, una cuota por los terrenos. ¿Quiénes los van a comprar entonces? Las personas con mayores recursos", argumentó.
Asfixiados
Precisó el sindicalista que los interesados que se asfixien para poder comprar el terreno después no tendrán plata para construir y el problema será el mismo.
"El afiliado se preguntará para qué va a realizar semejante esfuerzo si no tiene posibilidad después de poder hacer su casa. Sabe que ni el Estado ni los bancos le permitirán concretar su decisión", indicó.
El próximo lunes, a las 18, los representantes sindicales nucleados en la CGT se reunirán para definir un posicionamiento formal sobre el proyecto oficial y trasladarán el planteo al Municipio.
Aunque aún se desconoce cómo será el mecanismo de distribución entre los gremios interesados, el eje económico será el principal motivo de debate.
Sagripanti aseveró que el último encuentro con funcionarios municipales para analizar el déficit de viviendas fue durante el anuncio, hasta ahora incumplido, del Plan de Reconvesión Federal, que preveía destinar 430 unidades a Río Cuarto.
"Teníamos una visión general de esta idea de venta de lotes pero nosotros insistimos desde un primer momento en que es necesario incluir la construcción de la casa", subrayó.
Especulación
Quienes no construyeran su vivienda sobre el terreno en un plazo máximo de entre 36 y 48 cuotas deberán vender nuevamente la parcela a la Municipalidad por el mismo precio. Es decir, hay una obligatoriedad que busca evitar el negocio inmobiliario aunque plantea un contexto complejo para la mayoría de los riocuartenses imposibilitados de acceder a un crédito que se destine a la edificación.
Armando Sagripanti manifestó que ni el Estado ni los bancos apuestan por la mayoría de los trabajadores y resaltó que hay que evitar que esta propuesta termine siendo un negocio para algunos.
Añadió que los últimos planes de viviendas que contemplaron a la clase media y baja llegaron en los ‘90.
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