El terraplén, en el centro del debate

El terraplén, en el centro del debate

A catorce días de la lluvia que antecediera a la inundación de La Emilia, la vulnerabilidad de la infraestructura hídrica pone al descubierto que no existen garantías de que el escenario no se repita mañana o dentro de cincuenta años. En ese contexto, voces oficiales y oficiosas debaten sobre la eficacia del terraplén.

Guillermo Insúa

diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar

 

El desborde del arroyo Del Medio alcanzó registros históricos, y sumió al pueblo de La Emilia en un río de pérdidas y tristeza. Pero no sólo el dato estadístico referido al nivel que alcanzó el agua tendrá un lugar en la historia sino también la falla del terraplén que -para muchos- representaba una defensa infranqueable contra la amenaza de inundación que -también históricamente- cundía sobre los vecinos del lugar.

A esa superación de la infraestructura hídrica le siguieron otras fallas, que expuso la inacción y respuesta tardía del Estado para advertir y morigerar los daños ocasionados por un episodio impreso por la fuerza de la naturaleza.

Los vecinos damnificados ponen el foco en la pasividad de las autoridades para emitir un alerta temprana, que permitiera disponer de un tiempo prudencial para salvar aquello que era salvable. Pero también [los vecinos] apuntan a una respuesta tardía y débil del Estado al momento de la primera asistencia, lo que motivó que durante los últimos catorce días se destacara por encima de todo la actitud solidaria de particulares e instituciones para evacuar personas y bienes materiales.

Con el correr de los días, el debate viró hacia el comportamiento del terraplén. Los señalamientos apuntaron a si tiene la altura que debe tener a lo largo de toda su extensión, y por qué no estaban todas las bombas de desagote que -quizás- hubieran permitido que el agua no permaneciera tanto tiempo encapsulada en el pueblo.

 

La polémica

El ingeniero agrónomo Luis Blotta aportó un dato que abrió una intensa polémica. Blotta sostiene que no todo el terraplén tiene una altura de seis metros sino que en una parte importante de su recorrido la cota es de tres metros. “Por allí se filtró la mayor cantidad de agua”, dijo.

El terraplén de tosca y tierra tiene una extensión estimada de 8000 metros, de los cuales 600 metros -aproximadamente- tendría una altura de tres metros, según sostiene el ingeniero que también criticó la ausencia de esclusas que permitieran evacuar rápidamente el agua estancada.

Cuando esa voz comenzaba a viralizarse, fue el subsecretario de Infraestructura Hidráulica, Rodrigo Silvosa, quien salió a negar que haya sectores del terraplén a tres metros de altura. “En el terraplén hay zonas más bajas producto del paso de animales o alguna obra en ejecución, pero nunca ha estado a tres metros”, dijo el funcionario ante la requisitoria de EL NORTE. “El agua sobrepasó largamente la altura del terraplén. Lo que sucedió acá es que los 600 milímetros que llovieron entre medio de la cuenca norte hicieron rebalsar la capacidad de escurrimiento del Arroyo del Medio y, por lo tanto, al subir el nivel de agua, pasó por sobre el terraplén. No tuvo que ver con el diseño de la obra”, añadió Silvosa. El funcionario señala que los tramos más bajos son de 5,50 metros.

Consultado sobre si se prevé la colocación de algunas compuertas para escurrir el agua en casos como el sucedido, Silvosa manifestó que se están reparando las compuertas que tiene la estación de bombeo, aunque indicó que no contemplan -al momento- la colocación de otras compuertas a lo largo del terraplén.

 

Recurrencia

“La Emilia se ha inundado en 1898, 1906, nuevamente en 1910, 1939, 1941, 1961, 1966. Es sano para inundados y ex inundados crónicos olvidar, o no recordar las realidades de un inundarse súbitamente, viviendo una destrucción por la naturaleza de tanto esfuerzo realizado. Pero para el Estado no hay presunción de inocencia sino desdén, desprecio, ocultamiento, destrucción sobre los archivos y estudios de qué sucedió con la naturaleza en los siglo XVIII, XIX y XX”, señala Blotta.

“Qué funcionarios y técnicos de Hidráulica de al Provincia aseveren que un talud de 6 metros admite una recurrencia de inundarse cada 100 años en La Emilia, es falso. Cada 50 años (por los 300 km de cauce del Arroyo del Medio) se desbordará por tal terraplén”, agregó.

“Cada vez más, es necesario incorporar una nueva herramienta constitucional a nuestras Cartas Magnas estaduales y nacionales, de un tercer hábeas: el Hábeas geográfica, para hacer realidad que el Estado presente, mejore, resguarde, comunique, y publicite la vera Historia del Clima de cualquier región y área. Los esfuerzos de digitalizar valiosos periódicos y revistas del siglo 19, no alcanzan para que como sociedad salgamos de un conocimiento imperfecto, sobre el clima de la región”.

Y concluye: “Repeticiones, recurrencia. Cada ciclo climático, cada nueva tormenta, cada nuevo tornado, cada nueva granizada, sorprende al afectado y nos muestra desprotegidos, desamparados, con un accionar del Estado imperfecto, que también se muestra desconocedor, ignorando tanto estudio y tanto archivo mal guardado”.

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