NEUQUÉN (AN).- La escuela 150 ubicada en el barrio Islas Malvinas padece en forma constante de los actos vandálicos y a pesar de que se trata de jóvenes de la zona nada pueden hacer para impedirlo, sólo poner más y más rejas.
"Hoy nos convertimos en un búnker porque estamos enrejando todo para evitar tener problemas porque los papás de los chicos, que sí quieren tener clases, nos exigen seguridad a nosotros. Entonces del área de Mantenimiento viene y nos agrega cada vez más rejas. Es muy difícil trabajar así", contó la docente.
Entre fines de año pasado y principios de este "a uno de los curso de afuera se metieron en tres ocasiones y nos llevaron todo. Después rompieron todos los vidrios de los cursos más chicos por lo que prácticamente estuvimos un mes sin poder utilizar esas aulas. A finales de marzo arrojaron aceite de motor en todo el frente de la escuela. En los techos tenemos el problema que estos jóvenes se suben, sacan los clavos y se llevan los sombreritos de los calefactores y en los tanques de agua nos tiran cualquier cosa", detalló la directora.
Desde lo pedagógico todo parece haber cambiado. "Lo que uno trabaja con los chicos en el aula es todo lo contrario a lo que sucede, que supongo que tiene que ver con el difícil momento social que se vive", analizó la mujer.
Producto de esta situación, "envié una carta al CPE en la cual les manifestaba la desolación en la que uno trabaja y el compromiso social que tenemos los docentes, lo que nos genera sentimientos encontrados. Entonces uno se pregunta ¿qué encuentro mañana en la escuela? Y bueno cuando llegamos vemos y terminamos haciendo lo que se puede" concluyó afirmado Villegas con un dejo de armadura.
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