El Ministerio de Transporte informó que concluyeron las obras de renovación de los 530 kilómetros de vías del corredor Retiro-Rosario, pero desde el gobierno nacional señalan que aún restan realizar otros dos trabajos que repercuten en la velocidad del tren.
En junio último se terminaron de renovar los 530 kilómetros de vías (ida y vuelta) del ramal Rosario-Retiro con una inversión de 3.900 millones de pesos.
Sin embargo, se sigue prestando un servicio ferroviario de pasajeros con una velocidad del siglo XIX: la locomotora china adquirida hace pocos años va a un promedio de 42 kilómetros por hora, cuando puede correr a 120 kilómetros por hora.
Fuentes del Ministerio de Transporte de la Nación señalaron que ya hay al menos 50.000 durmientes nuevos que están fisurados y otros 50.000 con "problemas de calidad", que no representan un riesgo para el tren pero repercute en la velocidad.
Y según se dijo se tardará unos dos años en reemplazar esos durmientes.
Hoy el convoy que sale diariamente desde la Estación Rosario Norte a la 1:03 y para en la Estación San Nicolás a las 3:09 tarda horas y 27 minutos para recorrer los 300 kilómetros de la traza que termina en la Estación Retiro, a las 8:30.
Es decir que desde nuestra ciudad hasta Capital Federal demora 5 horas y 21 minutos.
Precisamente, la duración del viaje, la pésima frecuencia (sólo un servicio diario) y los horarios que también espantan a los pasajeros parecen estar diseñados por los dueños de las empresas de colectivos de larga distancia, que obviamente con este panorama acaparan casi todo el mercado de pasajeros de este corredor, pese a que hay diferencias en los precios de los pasajes.
El boleto de tren desde San Nicolás a Retiro cuesta $ 160 en clase Primera y $ 195 en Pullman.
En colectivo en tanto el servicio semi-cama de Chevallier tiene un costo de $ 290, mientras que el servicio cama se vende a $ 340.
La gran diferencia está en la duración del viaje: 3 horas y 35 minutos.
El servicio de la empresa Urquiza, en tanto, completa el recorrido en 2 horas y 55 minutos.
Dos razones
Las autoridades del Ministerio de Transporte afirman que cuando asumieron en diciembre de 2015 detectaron fallas en una parte de los durmientes que ya estaban colocados en la vía.
Para renovar los 530 kilómetros hicieron falta más de 800.000 durmientes.
Pero de ellos casi 100.000 correspondían a una partida con problemas de calidad que hacían que se fisuren con el paso de los trenes.
Actualmente casi 50.000 presentan fisuras y los restantes podrían presentarlas. Así, Trenes Argentinos Infraestructura acordó con la empresa proveedora el reemplazo de los durmientes en mal estado.
Al día de hoy se llevan cambiados unos 1.000 durmientes.
Si bien este problema no repercute en la seguridad operativa del servicio, sí tiene efectos en la velocidad de circulación y por ende en el tiempo de viaje. Hay varios sectores donde hay más cantidad de durmientes defectuosos donde la velocidad está precaucionada.
Otro factor que repercute en la velocidad del tren es la gran cantidad de pasos a nivel que se encuentran sobre la traza, ya que la formación debe disminuir su marcha.
El gobierno nacional está invirtiendo casi 150 millones de pesos en 35 nuevas barreras automáticas, particularmente ubicadas en las zonas más densamente pobladas, según afirman desde el ministerio que conduce Dietrich.-
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