La tercerización de la patota

Por Ricardo Kirschbaum

La vergonzosa defensa del gobierno provincial de la patota sindical que agredió a docentes y estatales en Santa Cruz es coherente con la política oficial . No es la primera vez que en esa provincia sectores sindicales actúan como grupos de choque para disolver manifestaciones opositoras. Que un ministro del gobierno local haya salido en defensa de los golpeadores refrenda el auspicio que tiene la patota para actuar como guardianes civiles de la administración provincial.

¿Es que la patota se usa para evitar involucrar a la policía en la custodia de las manifestaciones? La respuesta es asertiva . Mientras se mantiene la posición oficial de no “criminalizar” la protesta social, esto es evitar que el Gobierno quede en una posición complicada si la policía se excede en su misión, parece que de nuevo se habilitó la tercera vía para que los golpeadores hagan lo suyo.

Una patota reclutada por dirigentes de la Unión Ferroviaria baleó una manifestación de “tercerizados”, luego de un corte de vías en el ferrocarril Roca; terminó con la muerte de Mariano Ferreyra y con otra manifestante gravemente herida en la cabeza. En aquel episodio, se acusa a la Policía de haber dispuesto una “zona liberada” para que actuasen violentamente los barrabravas contratados para la ocasión.

La investigación de la muerte de Ferreyra puso en la cárcel al jefe histórico de la Unión Ferroviaria, José Pedraza, y a otros sindicalistas, así como a miembros de la patota. Y reveló con precisión cómo funcionó la articulación con los barrabravas que actuaron para atacar a los manifestantes ante la ausencia policial.

El asesinato de Ferreyra iluminó otra vez esos vínculos “tercerizados”. Entonces se atravesó un límite . De lo contrario, la patota hubiese hecho lo suyo impunemente , al igual que en Santa Cruz.

Comentá la nota