El tercer humedal más grande de América evidencia la falta de cuidado de los visitantes y las autoridades

Algunos visitantes arrojan basura al costado de la ruta 28 y dentro del propio curso de agua. Los arbustos de vinal, algarrobillo y palo vela crecen en altura e impiden poder apreciar las bondades de la flora y la fauna del bañado en gran parte del camino. La vegetación también avanza hacia la cinta asfáltica. En algunos tramos la senda para motociclistas está completamente bloqueada

El promocionado bañado La Estrella comparte su belleza natural con cuanta persona recorre la ruta 28 pero no recibe un buen trato por parte de muchos visitantes que arrojan basura en cualquier parte.

La situación se agrava si a esto se agrega la falta de mantenimiento por parte de las autoridades competentes, que tendrían que encargarse de velar por el cuidado del tercer humedal más grande de América Latina, superada en extensión únicamente por El Pantanal y los Esteros del Iberá.

En su recorrida por la ruta 28, La Mañana pudo ver a ambos lados de la banquina desde bolsas plásticas, cartones y botellas descartables de bebidas gaseosas, hasta envases de cristal y latitas de cerveza.

El panorama no cambia ni siquiera en la zona de El Vertedero, donde pese a existir un sector para acampar, con cestos de basura y carteles que invitan a no arrojar residuos en cualquier parte, además de mensajes de cuidado al medio ambiente. 

A esto se suma que la maleza que bordea la ruta crece en altura y avanza de tal manera sobre la cinta asfáltica que hace imposible apreciar el paisaje del bañado. Esto quiere decir que hay que llegar hasta El Vertedero para ver las bondades de la naturaleza en su máximo esplendor: tanto de la flora como de la fauna.

Antes de llegar a El Vertedero, tanto desde Posta Cambio Zalazar como desde Las Lomitas, lo que predomina a ambos lados de la ruta son los ejemplares de algarrobillo, palo bobo o palo vela y vinal.

Además de algunos carteles caídos, también hay carteles indicativos que directamente fueron tapados por la vegetación. El vinal se propagó tanto, que incluso en algunos tramos avanzó sobre el muro y bloqueó por completo la senda destinada para ciclistas y motociclistas.

A esto hay que agregarle el peligro que esta situación genera en materia de tránsito porque la copiosa vegetación tapa la visual de los conductores en las curvas cerradas, donde autos y camiones pueden toparse con motociclistas que se abren paso sobre el carril de los automotores para no embestir los arbustos de vinal. 

Algunos ocasionales visitantes, consultados por el matutino, resaltaron por un lado la cantidad de especies de aves y las diferentes tonalidades de colores que ofrece tanto la flora como la fauna del lugar, pero a su vez indicaron que se nota un descuido del medio ambiente y la ecología. 

A manera de propuesta, entendieron que no basta con colocar contados cestos de basura en la zona sino que tendría que disponerse de una cuadrilla de limpieza y una patrulla que sancione a los visitantes que arrojan sus residuos en cualquier parte.

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