Jorge Soto estaba con un vecino cuando fue atacado por cuatro delincuentes. Sacó un arma para defenderse y recibió un balazo fatal en la cara. No hay detenidos.
Al cierre de esta edición, no se habían registrados detenciones pero, oficialmente, se dijo que "los delincuentes estarían identificados".
Este es el tercer homicidio ocurrido en el Gran Mendoza en los últimos tres días. En ningún caso la policía ha logrado apresar a los homicidas, aun cuando en dos crímenes los autores están identificados.
Esta ola de crímenes tampoco parece haber sido tomada en cuenta por la Justicia: ninguna de estas tres muertes violentas ha sido abordada por la Fiscalía de Delitos Especiales.
En cuanto al asesinado en Las Heras, la víctima se llamaba Jorge Soto (53) y vivía en el barrio Matheu, pero desde hace un par de días habitaba una casa de la manzana "B" del Barrio Alfa III, donde funciona un quiosco. Esta era una "changa" estacional para Soto, ya que desde las últimas temporadas de verano se dedicaba a cuidar de la vivienda y también a atender ese negocio, mientras los dueños están de vacaciones.
El homicidio ocurrió alrededor de las 0.30 de ayer, cuando todavía el negocio estaba abierto al público. El local está en una de las habitaciones de la casa -cuya ventana mira hacia la calle- y para comprar el cliente debe esperar detrás de una rejas que protegen todo el frente de la vivienda.
Según algunos vecinos de la zona, los delincuentes usaron esas rejas como una escalera, treparon e ingresaron al patio de la vivienda. Luego, entraron a la casa, donde estaba Soto.
Al ver a los delincuentes armados, el hombre buscó un arma. Pero alcanzó a disparar sólo una vez mientras que los asaltantes le dispararon, al menos, cuatro veces.
Una de esas balas le dio a la altura de la nariz, lo que le provocó la muerte en el acto.
Luego, los delincuentes se apoderaron del dinero de la caja registradora -hasta ayer no se había podido confirmar de cuánta plata se trataba-, una máquina para cortar fiambre, un televisor y un celular. La balanza digital estaba enganchada entre unos cables y no se la pudieron llevar.
Antes de que los delincuentes ingresaran a la casa, asaltaron a un vecino que estaba en la puerta de su vivienda, contigua a donde fue el asesinato, al que le robaron dinero.
Algunos testigos vieron escapar a los sujetos hacia el asentamiento que está frente al barrio Alfa III. "Jorge murió por defender las cosas de mi mamá", dijo la hija de los propietarios del negocio.
Ayer por la mañana, personal de Policía Científica peritó la casa donde fue el crimen en busca de huellas y vainas.
Otra versión de crimen
En cuánto a cómo ocurrieron los hechos, fuentes policiales dijeron que Soto fue asaltado mientras estaba con un amigo, identificado como Alberto Araujo (68), tomando una cerveza en la puerta del negocio que aún estaba abierto.
Al ver a los delincuentes, la víctima entró a la casa pero cerró sólo la puerta de reja. Entonces, los sujetos dispararon en dos oportunidades hacia el interior de la vivienda y luego, cuando apareció Soto con su arma, le dispararon otra vez. Esa fue la bala que lo mató.
Según las fuentes policiales , el amigo de la víctima, Araujo, también fue víctima de los sujetos pero en un momento pudo escapar del lugar y dar aviso a la policía de lo que estaba ocurriendo.
Una zona conflictiva
"Estamos desprotegidos a causa del muro. Situaciones como esta pasan todos los días, sólo que ayer perdimos a un hombre que estaba trabajando", dijo una mujer que vive en la calle donde fue el crimen.
Como ella, otros vecinos del barrio Alfa III se quejaron del murallón levantado por los habitantes del Covirpol a mediados de enero pasado para tomar distancia de un asentamiento ubicado en la zona, cansados de ser víctimas de delincuentes que, dicen, viven en el asentamiento.
Los vecinos del Alfa III sostienen que "antes del muro había situaciones de robo pero desde que lo hicieron, el peligro se ha incrementado".
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