Tensión y 12 horas de piquete en el desalojo de ambulantes del Central

Un operativo nocturno sorpresa de la Municipalidad enojó a los vendedores, que decidieron ayer cortar calles aledañas casi todo el día. Anoche liberaron la zona, pero prometieron volver hoy. Fayad dijo que no negociará.
Tras casi 12 horas de piquetes y marchas que causaron un caos de tránsito en las zonas aledañas al hospital Central, los casi 150 vendedores ambulantes que habían sido desalojados ayer en la mañana de las veredas del nosocomio depusieron parcialmente su protesta anoche.

Cerca de las 21, los manifestantes levantaron las medidas de protesta y prometieron regresar en la mañana de hoy para seguir resistiendo.

El operativo de desalojado, ordenado por la Municipalidad de Capital, fue sorpresivo y empezó en la noche del jueves. Y la situación durante toda la jornada de ayer fue muy tensa, especialmente a partir de las 9.30, cuando los ambulantes cortaron la circulación de las calles Alem y Salta, por donde pasan miles de autos y en horas pico.

A la interrupción del tránsito vehicular se añadió, al mediodía, la quema de cubiertas sobre calle Salta, lo que produjo una densa humareda que afectó la zona y de manera especial al hospital Central, ya que el viento llevaba por momentos el humo hacia el edificio.

Bien entrada la tarde todavía la incertidumbre continuaba y sobrevolaba ente los presentes una posible orden del fiscal de Delitos Especiales, Daniel Carnielo, para desalojar la zona por la fuerza. Previamente, el funcionario judicial había informado a los ambulantes que estaban cometiendo un delito y que debían liberar la vía pública, o al menos cortar media calzada.

Duras declaraciones de Fayad

El intendente Víctor Fayad se hizo cargo de la decisión de desalojar las veredas del Central. "Una cosa es la tolerancia que se ha tenido con cuatro o cinco que siempre andan por ahí y otra que se instale una especie de persa allí. La Policía y el Ministerio de Seguridad están actuando bajo la responsabilidad política del intendente de la Ciudad".

Y fue durísimo con los ambulantes. "Es incumplimiento de la ley; en cualquier país democrático en estado de derecho bastaría argumentar que es una violación a la ley. Están actuando por la fuerza y violando las normativas de libre circulación de los ciudadanos. No vamos a permitir presiones, ni medidas de fuerza ni quema de cubiertas o cortes de calles.". Luego, afirmó: "El intendente Fayad no negocia ni conversa con nadie".

Como muchos manifestantes denunciaron ser perseguidos por la comuna por ser extranjeros, el jefe comunal sostuvo que "no hay discriminación, este es un país amplio, generoso, pero hay una normativa básica que deben cumplir los senegaleses, los colombianos y los argentinos".

Para impedir el regreso de los ambulantes a la "plazoletita" del Central -una especie de plaza seca-, obreros municipales cerraron todo el sitio con una estructura de hierro, fija al piso. "Allí ya no se podrá entrar", vaticinó el subsecretario de Seguridad del municipio, Raúl Levrino.

Durante la protesta trascendió que algunas personas que eran concesionarias de puestos en un persa autorizado de calle Salta volvieron a ese punto, mientras que ciudadanos bolivianos se replegaron por propia voluntad.

Puestos incautados

El operativo municipal para hacer cumplir la ordenanza N° 2.882/88 (que impide la venta callejera en la ciudad y data del primer gobierno de Fayad), arrancó en la noche del jueves, cuando personal municipal procedió a cargar en camiones toda la infraestructura que utilizan los vendedores para su cometido (mesas, tableros, caballetes , candados y otras pertenencias) y que diariamente dejaban encadenados en los contornos del hospital y sobre calle Salta, para armar a la mañana siguiente los puestos de venta. Los bártulos fueron llevados a la Dirección de Servicios Públicos.

Cuando los ambulantes llegaron a primera hora de la mañana, encontraron que no estaban sus pertenencias y que había un "ejército" de policías, preventores y funcionarios, encabezados Levrino y el jefe de la Distrital N° 1 de Policía, comisario general Daniel Massola. Se alistaron en el lugar alrededor de 45 efectivos, 24 de cuerpos especiales (pelotones de infantería) y hasta de la División Canes.

Uno de los funcionarios que fue muy increpado por los hombres y mujeres que vendían en el lugar fue el director de Comercio municipal, Carlos De Pasquale. Por momentos pareció que iba a ser agredido, porque empujones e insultos hubo en cantidad.

Los más exaltados reiteraron el argumento de que si los sacaba del lugar, no podían ganarse el sustento que llevan a sus casas.

Levrino explicó durante toda la mañana que "no hay negociación alguna", y que lo ocurrido forma parte de las soluciones estructurales para la ciudad planeadas por el intendente Fayad.

El funcionario comunal también abundó en detalles sobre la inseguridad que había en esa parte del centro debido a que personas inescrupulosas aprovechaban para asaltar a peatones y empleados del Hospital Central, y para robar autos en las inmediaciones.

Igualmente operaron a favor de la erradicación, más allá del acatamiento a la disposición municipal, situaciones de higiene y salubridad, en gran medida vinculadas a la proximidad con un centro de atención sanitaria pública como es el Central. Empleados de ese centro asistencial mostraron notas enviadas a las autoridades provinciales y municipales pidiendo lo que se concretó ayer.

"¿Qué haremos ahora?"

La protesta de los ambulantes tuvo diferentes protagonistas. Uno de ellas fue Masaru Sano (40), de origen japonés, quien se encadenó a una columna de alumbrado manifestando que no cedería en su acción hasta tanto hubiese "una solución", que para él era seguir trabajando en el lugar. "Tengo tres hijos argentinos, no quiero que me regalen nada, sólo poder vender".

También Mario Vega se pasó una cadena por su cuerpo y se amarró a un poste, pero luego se liberó para ser un animador importante del grupo, exigiendo a viva voz que "nos dejen trabajar mientras encuentran un lugar definitivo".

Algunas personas con discapacidades varias, como Verónica Pérez (45) y Dolores Vilanova, reclamaron por sus casos. "Alguien tendrá que escucharnos", decían a coro buscando una solución a su delicada situación.

Continuará...

A la tarde, al grupo original de ambulantes se añadieron "refuerzos", con tambores y redoblantes. A las 18 seguía la tensión, y un desprendimiento de las personas en protesta comenzó a recorrer las adyacencias de la Terminal. Esa incursión complicó aún más el tránsito y la desorientación de los usuarios del transporte público, al perder vigencia las paradas habituales.

El caos vehicular se acrecentó cuando los manifestantes comenzaron nuevos cortes en el nudo Costanera-Vicente Zapata y en la bajada de la calle Alem que lleva al hospital.

Finalmente, cerca de las 21, los vendedores ambulantes decidieron retirarse a sus casas a descansar después de una agotadora jornada. Lo cierto es que prometieron regresar hoy a las 7 de la mañana para seguir enfrentando el desalojo.

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