Tensión en Francia: abuchean a Hollande y se enfrentan manifestantes y policías

En una erupción de violencia que erizó a los republicanos franceses, el presidente François Hollande fue abucheado ayer dos veces durante las ceremonias de conmemoración de los 100 años del fin de la Primera Guerra Mundial, en la avenida de los Campos Elíseos en París y en la alcaldía de Oyonnax.
Un día en que el jefe de Estado francés llamó, en un patriótico discurso, a “unir” al país, ante la crispación social por las consecuencias de la crisis económica y frente al resurgimiento del populismo, a través del Frente Nacional.

En un clima de mal humor colectivo en todo el país, una “rebelión fiscal” que se extiende desde Bretaña ante la amenaza de un tributo ecológico y el presidente con una histórica baja de popularidad, un centenar de personas silbaron y gritaron “Hollande dimisión”, “dictadura” y “Tu ley no pasará” en París. Al mismo tiempo, otros asistentes a la ceremonia los acusaron de “antirrepublicanos” y de haber elegido “el día equivocado para una protesta”. Los franceses celebran el 11 de noviembre el día del Armisticio, que puso fin a la Gran Guerra Mundial, donde un millón y medio de franceses murieron.

Al menos 70 manifestantes fueron interrogados y cuatro quedaron detenidos en los incidentes en París. Inicialmente se los confundió con los bretones en protesta y con el Movimiento contra el matrimonio homosexual.

La policía antidisturbios intervino con fuerza. Al menos hubo 70 interpelados y escenas de violencia, con manifestantes detenidos con las manos en alto, sobre la avenida más famosa del mundo. Cuatro de los más violentos permanecían detenidos anoche.

El ministro del Interior francés, Manuel Valls, vinculó a los hechos con la “ultraderecha”. Denunció que los manifestantes no autorizados habían usurpado “los bonetes rojos” de los bretones, que iniciaron una rebelión fiscal contra los impuestos en Francia con un gorro colorado como símbolo de protesta. Valls dijo que era “insoportable e inaceptable” esta conducta.

“No se puede utilizar una manifestación de este tipo para atacar los valores no solo de la República sino de nuestro país. La respuesta de la República debe ser de una gran claridad”, advirtió.

Marine Le Pen, líder del ultraderechista Frente Nacional, reprobó la actitud de los manifestantes. Pero denunció que sus militantes habían sido detenidos “arbitrariamente” en las cercanías del Arco del Triunfo, aun antes de que llegara Hollande. “Hay por todos lados un ambiente de revuelta y comprende los momentos que deben ser de reunión”, dijo Le Pen.

Los silbidos se repitieron en Oyonnax, una ciudad símbolo para la Gran Guerra y para la resistencia a los nazis en Francia. Unas 300 personas abuchearon al presidente a la entrada y la salida de la alcaldía, antes y después de la ceremonia de conmemoración de la guerra.

Hollande llamó a la unidad nacional desde allí. “La república no debe jamás dar paso al odio, a las intolerancias, a los extremismos, al racismo”, dijo en su discurso, después de los incidentes. Llamó a “Amar a Francia” y enfatizó que “el diálogo y el respeto son indispensables”. El jefe de Estado, que ha caído un 21% en popularidad en el barómetro Ipsos de la revista Le Point, agregó: “Yo jamás aceptaré que Francia sea dividida”.

Hollande homenajeó a los combatientes muertos en la Primera Guerra, entre 1914 y 1918, y puso una ofrenda floral en la estatua de George Clemenceau, el “padre de la victoria” y jefe de gobierno cuando se firmó el acuerdo. Después se encontró con ex combatientes y familiares de los militares muertos en las operaciones exteriores y especialmente en Mali.

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