Tensión en Colonia Pinto por intento de retirar celulares a los reclusos

Tensión en Colonia Pinto por intento de retirar celulares a los reclusos

Los presos se negaron a devolver los aparatos y llamaron a sus familiares para que los apoyaran desde fuera de la Unidad 35. Las autoridades carcelarias desistieron del intento tras horas de nerviosismo.

 La población carcelaria habría condicionado ayer la continuidad de la tranquilidad en la Unidad 35 de Colonia Pinto, siempre y cuando nadie les retire sus celulares. 

Se trata de 150 hombres que ayer habrían reaccionado irritados cerca de las 17.30, ante rumores de una inminente requisa y secuestro de los aparatos. 

El presunto descontento sobrevino el día después que las autoridades revelasen que los celulares son necesarios, “por derechos legales de comunicarse con abogados, familiares y el juzgado mismo”. 

Ayer, una docena de internos habrían iniciado una protesta, a la que en minutos se plegó toda la población (150 hombres). 

Siempre en función del suceso, trascendió que de todos los pabellones habría partido un ultimátum. 

“Ellos dijeron, nos quitan los celulares y nos amotinamos”, deslizó un guardia desde adentro. 

Urgente 

De inmediato, habrían sido cerradas todas las puertas y alertado a superiores, también al personal policial de Villa Robles. 

A tanto se habría acentuado el clima hostil que los jefes suspendieron todas las salidas del personal. 

Por si resultara insuficiente, algunos presos enviaron sms dramáticos a sus familiares. 

En veinte minutos, varias madres golpeaban las puertas de la cárcel, anhelantes de noticias. 

“Estamos preocupados. Mi hijo está preso hace un año y medio. Nos dijeron que hay un motín”, afirmó una mujer a EL LIBERAL, en busca de explicaciones. 

Trascendió que por más de 50 minutos reinó la tensión, ya que los presos se negaban a acatar órdenes. 

Compromisos 

Ya entrada la tarde, los directivos habrían logrado convencer a la población carcelaria, garantizándole que no se retiraría ninguno de los aparatos. 

Mientras tanto, todo era nerviosismo. Afuera, las mujeres exigían respuestas y un patrullero de Villa Robles respaldaba la seguridad y mantenía al tanto de los sucesos a sus jefes. 

Después de las 21, la superioridad autorizó al personal a retirarse. Más de veinte hombres dejaron entonces la Unidad. l

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