Al cierre de esta edición, los sectores liderados por el candidato a la reelección, Raúl Robín, y por el azucarero, Julio Colombres estaban enfrascados en una áspera disputa.
En tanto, el grupo alineado tras la figura del industrial azucarero Colombres, quien sorpresivamente decidió no presentarse como candidato a la presidencia de la FET, tenía centradas sus expectativas en contar con el voto mayoritario del sector de Comercio y de algunos delegados vinculados a la actividad azucarera.
Por lo tanto, la definición de la elección dependía en gran medida de la postura de los delegados de la rama Industrial, que, justamente, fue la que en 2008, con el voto de varios de sus delegados, le permitió a Robín alcanzar la presidencia de la entidad empresaria.
Es oportuno recordar que las elecciones en la FET tienen un mecanismo indirecto, donde cada una de las ramas representadas en el Comité Ejecutivo por seis vocales titulares y dos suplentes, renueva todos los años a tres vocales titulares y un suplente por cada rama.
De este modo, los nueve vocales constituidos se adicionarán a los otros nueve que continúan con el mandato, resultando de la votación conjunta de todos ellos la consagración de la nueva conducción de la entidad.
En los prolegómenos de la asamblea de renovación de autoridades, que comenzó minutos después de las 21.00 y que pasada la medianoche aún no se definía, el oficialismo presentó una impugnación contra Colombres y sus aliados Eduardo Mayorel, Daniel Gargiulo y Rodolfo Di Pinto, argumentando que no podían participar del plenario en carácter de delegados (con voz y voto), debido a que formaban parte del Comité Ejecutivo de la FET.
En su descargo, el sector encabezado por Colombres respondió que dicho Comité dejaba de tener vigencia orgánica con el inicio de la asamblea y citó como antecedente el hecho de que el propio Robín y quien lo acompañó como vicepresidente, Gregorio Werchow, participaron como delegados en las elecciones de 2008, aún siendo integrantes de la mesa de conducción.
Ya la semana pasada había indicios claros del fuerte enfrentamiento entre los dos sectores en pugna por conducir la FET, cuando el balance de gestión presentado por Robín recibió cuestionamientos de dirigentes afines a Colombres. Este último fue aún más lejos al advertir sobre la necesidad de "cambiar la conducción de la FET, porque está en riesgo la subsistencia de la entidad debido a la pobre conducción que hubo en el último año".
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