"Sólo tenés que pensar es en jugar a la pelota"

"Sólo tenés que pensar es en jugar a la pelota"
Pablo Torres, referente del Kimberley campeón, elogió las condiciones que ofrece el club para los jugadores. Sobre el equipo, expresó: “Los rivales terminan sometidos al despliegue físico, al sacrificio y a nuestra voluntad"
Pablo Torres tiene 32 años y corre igual que el más jovencito de sus compañeros. Con sus innegables condiciones técnicas y con un nombre respetado en el fútbol local, el mediocampista no le esquiva al esfuerzo, atributo innegociable para formar parte este Kimberley dominador del fútbol marplatense.

El espíritu del equipo de Javier D’Archivio bien puede sintetizarse en Pablo Torres, quien tras un 2012 complicado, se aguantó los dolores de la exigente preparación de Kimberley para terminar celebrando un nuevo título con un grupo humano en el que se siente cómodo y valorado.

Luego de una destacada producción individual a lo largo de todo el Torneo Apertura, y tras ser determinante en la coronación del “Dragón” mediante su capacidad de juego y su aporte goleador (convirtió 8 tantos), el ex Almagro Florida, Deportivo Norte y San José, dialogó en extenso con El Atlántico y enumeró los méritos que volvieron a llevar a Kimberley hacia la gloria: “En lo único que tenés que pensar es en jugar a la pelota”, reconoció el mediocampista, consciente de las buenas condiciones que ofrece el club para sus futbolistas.

-¿Tiene algo de especial este título?

-Sí, un poco de especial tuvo, por la temporada que yo había tenido el año pasado, que había sido bastante mala en lo futbolístico y además había dejado de entrenar a mitad de año por problemas en el club en el que estaba (NdeR: Almagro Florida). Pero me sumé en el verano a trabajar con Kimberley y la verdad que es duro, porque se entrena a morir y en un nivel importante. Hice la pretemporada, me puse bien y después me lesioné y estuve dos meses parado. Tuve que arrancar otra vez y me volví a lesionar. Pero le seguí metiendo y tuve el premio el último sábado. Es especial porque la luché, sobre todo desde lo físico, porque es la primera vez que me lesiono así desde que juego al fútbol.

-No dejaron margen para la discusión en los playoffs.

-Creo que el trabajo del equipo se nota más desde afuera que desde adentro. Desde adentro no te llegás a dar cuenta de algunas cosas que pasan adentro de la cancha. Yo, que soy más grande, a veces veo cosas pero los chicos no se dan cuenta. Y la realidad es que los rivales terminan sometidos al despliegue físico, al sacrificio y a la voluntad que tenemos adentro de la cancha. En los playoffs sacamos diferencia en todos los partidos y eso es difícil de lograr. Salvo el partido ante Batán (NdeR: victoria 2 a 1 sobre Los Andes en octavos de final), después hicimos mucha diferencia. Es un equipo voraz, muy contundente, al que si le dejás un espacio lo pagás caro. Eso se vio en los playoffs.

-Vos siempre te destacaste más por jugar que por las cualidades físicas. Sin embargo, ¿pensás que lo físico es lo que los ha diferenciado del resto?

-Lo que pasa es que la técnica está. En Kimberley no encontrás muchos jugadores que no sean dotados técnicamente. Todos saben dar un pase, todos saben meter un cambio de frente y todos saben parar la pelota... la diferencia se da en lo físico pero con las armas de lo técnico, porque un equipo que es solamente físico no creo que pueda sacar tanta diferencia. Este equipo, cuando te saca la diferencia física, técnicamente te aplasta.

-Cuando convierten suelen quebrar al rival, porque la entrega y el despliegue para cerrar los caminos e incomodar al adversario son muy grandes.

-Sí, hasta que el partido se quiebra es una batalla. Pero cuando tenemos la confianza de haber convertido, ahí se empieza a desplegar todo lo bueno del equipo. Porque el esfuerzo y lo de correr y meter no se afloja nunca. Y siempre pasa que cuando estás en ventaja es mucho más fácil desarrollar lo técnico. Entonces, es marcada la diferencia cuando vamos ganando.

-Contra Deportivo Norte, con vos más suelto y el ingreso de Zamorano, tuvieron más juego que en los partidos previos, en los que les había costado el desarrollo hasta conseguir ese primer gol. ¿Coincidís?

-Y sí, a veces se hace difícil. Contra Unión se hizo difícil porque la cancha de Nación no estaba tan buena para jugar como la de San Lorenzo. Además nos tocó un día con mucho viento y Unión ya sabía que si había algo que no podía hacer contra nosotros era salir jugando desde abajo. Porque ya nos habíamos enfrentado en la primera fase y la habían pasado bastante mal, porque la presión que tiene Kimberley es fortísima. En ese partido, ellos salieron jugando y perdieron muchísimas pelotas, entonces esta vez pasaron la línea media por arriba y nosotros entramos un poco en ese juego. Se hizo difícil, pero cuando sacamos la diferencia, en el segundo tiempo fuimos contundentes. Porque este equipo, más allá de los goles que marca, genera muchas situaciones. Contra Deportivo Norte se generaron muchas ocasiones. A lo mejor, las dos que se concretaron, fueron jugadas originadas en un pelotazo o en un rechazo. Pero también se generaron un montón de jugadas que no terminaron en gol.

-Cuando un equipo presiona como lo hace Kimberley, más allá de la condición física, necesita tener en cuenta situaciones tácticas para que se logre la sincronización que ustedes tienen.

-Sí, eso es laburo de Javi (D’Archivio). Y Damián (García) también labura lo mismo. Es un engranaje, para que si sale uno no salga el otro y para no quedar mal parado. Ese sistema se practica mucho en la semana y está a la vista que sale. A veces el rival también juega y sabe cómo quebrar ese sistema y por eso se hace difícil. Pero ahí es donde hay que tener otro plan para sacar adelante el partido y, después de hacer el gol, ya poder hacer lo que estás acostumbrado a desarrollar.

-¿Tuvieron la virtud de adaptarse a lo que cada partido les fue pidiendo?

-Creo que eso es lo más importante de un equipo: saber adaptarse a la situación que le toca afrontar. Porque todos los equipos te juegan distinto y cada uno va a tratar de ganar como le resulte más fácil. A lo mejor un equipo te va a ganar jugando, otro pegándole para arriba y otro tratando de que el partido sea lo más cortado posible para sacarte ritmo. Hay que tratar de esquivar esos obstáculos y salir adelante.

-Dentro de un equipo tan intenso para recuperar la pelota, vos sos el encargado de aplicar la pausa en los momentos necesarios. ¿Es difícil lograrlo en un equipo así?

-Sí, el “Loquito” (Matías) Villar me gritaba a cada rato para que yo pusiera el pie en el freno. Lo que pasa es que al estar físicamente de esa manera y al tener tantos chicos que “vuelan”, a mí me sucedía que me pasaban por los costados y en el momento se las tenía que tirar. Y por ahí no te das cuenta que es un momento para tenerla. Pero ver los espacios te tienta para acelerar. Claro que a veces se necesita parar y tenerla un poquito, para que pase el partido.

"Forman un grupo con buena gente"

-¿Te costó mucho arrancar a entrenar con la exigencia que hay en Kimberley?

-Y… en la primera semana sí, porque yo hacía dos meses que no corría. Pero me sumé y le metí. Me puse a correr y en cuanto pude me puse a la par de los demás. El “profe” (César Estévez) es una bestia, labura diez puntos. Me esforcé mucho y en la primera semana sentía dolores por todos lados. Pero es lo que me gusta y yo sabía a dónde apuntaba. Yo juego hace un montón al fútbol y el fútbol acá es meterle ganas. Para los que nos gusta jugar, es un placer. Entonces, te aguantás los dolores y te los olvidás.

-¿Qué destacás de este cuerpo técnico para que haya logrado las cosas que logró?

-Es un cuerpo técnico que por lo general busca buena gente. Forman un grupo con buena gente y de ahí parte la base para un trabajo que en el día a día se hace llevadero. Por ejemplo, hoy (por el lunes) estábamos entrenando y había más de 30 jugadores y todos hablan con todos. No son todos amigos, pero todos hablan entre ellos y, si hay alguna diferencia, en la hora y media de entrenamiento no aparece. Desde que yo conozco a este cuerpo técnico, lo que siempre buscan es armar primero un buen grupo humano. Y lo otro es práctica. Porque la presión de Kimberley es un granito de arena, pero si no tenés todo lo otro que hace que eso funcione… Si vos te estás matando yo tengo que correr atrás tuyo para que no te caigas. Ahora, si no me importa nada que vos te estés matando, no sirve para nada.

-Hubo muchos juveniles que sostuvieron la campaña en algunos tramos del torneo. ¿Eso es producto de una misma línea que se baja a las Inferiores?

-Sí, Kimberley trabaja en las Inferiores de la misma manera, con un mismo mensaje. Este año subieron un montón de chicos a la primera local y se va tratando de transmitirles el mensaje. De todos modos, los chicos ven cómo es la cosa y se van dando cuenta solos. Cuando vos tenés un equipo donde las cosas son de una manera, el que no es de esa manera queda expuesto.

“Una estructura casi profesional”

Favorecer las condiciones para el desarrollo de sus futbolistas mediante una estructura organizada es parte de la clave del éxito de Kimberley. La posibilidad de tener una villa deportiva acorde, junto a un cuerpo técnico capacitado y la incorporación de dirigentes para respaldar el trabajo, han hecho del “Dragón” una potencia a nivel local. Así también lo entiende Pablo Torres.

-Vos estuviste en otros clubes y la mayoría no entrena con la regularidad que lo hace Kimberley y tampoco en esas condiciones.

-No. En la ciudad, sinceramente no hay muchos clubes que cuenten con la infraestructura con la que cuenta Kimberley. Creo que son contados con los dedos de una mano los clubes que pueden brindar lo que brinda Kimberley en el día a día, porque no te falta nada. Yo estuve en otros clubes y hubo gente que, mientras yo estuve, no me hizo faltar nada en la medida de sus posibilidades. Pero la estructura de Kimberley hace que sea todo casi profesional. También por la gente que labura ahí, que trata de que no se escape ningún detalle.

-No son sólo los elementos, sino la manera de utilizarlos…

-Sí, sobre todo la calidad humana de la gente, que hace que vos te sientas como te tenés que sentir. En lo único que tenés que pensar es en jugar a la pelota. Cuando estuve en San José también me pasó que la calidad humana que había, te hacía sentir que tampoco te faltaba nada. Con mucho menos que Kimberley, estaban al pie del cañón para que cualquier cosa sea reemplazada con la presencia y el apoyo anímico, que a veces es mucho más importante que un montón de cosas.

-Se habla mucho de la preparación física de Kimberley. ¿Qué podés contar para aquellos que no conocen la manera en que entrenan?

-Cuando arrancás la pretemporada, se entrena por etapas. Primero es correr más y después se va metiendo la pelota de a poco. El “profe” metió un montón la pelota este año, aunque sea la tocábamos todos los días. Lo que pasa es que tampoco es muy compatible hacer un trabajo aeróbico de 10 kilómetros y después jugar a la pelota, porque no tenés ni ganas y porque tampoco sirve. Pero también se trata de meter algún amistoso en el medio o algún partidito para que no sea tan tediosa la pretemporada, que al fin y al cabo son 15 días en los que no ves la pelota. Si bien cuesta, creo que esta última pretemporada fue mucho más llevadera que la que habíamos hecho en 2011.

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