Cavenaghi, a pedido de Olé, les dejó un mensaje esperanzador a los millones de hinchas de River. Y cuenta que hasta en la fila del supermercado le preguntaban cuándo volvía. Ahí lo tienen: todo suyo.
Cavenaghi está feliz. Abre las puertas de la casa de su amigo Coco en San Fernando, y cuenta todo lo que estuvo saboreando esta vuelta en los últimos tiempos, cómo lo saludaba la gente del barrio cuando salía todos los días a hacer las compras, cuántos “volvé, por favor, Fer” le tiraron mientras hacía fila con el changuito del supermercado. Y cómo se mordía la lengua para no ilusionarlos de más, para no quemar lo que él interiormente sabía que iba a terminar sucediendo: su presentación en el Monumental del viernes. “Me vivían preguntando todos ‘¿cuándo firmás?’, ‘¿cómo viene el tema?’, ‘¿ya está, ya arreglaste?’, que esto, que lo otro. Y no sólo era la gente en la calle, ¡también mi propia familia! Pero yo siempre quise ser muy reservado con estos temas: hasta que no esté todo firmado no me gusta hablar, no quería generar nada, viste”, cuenta el Torito entre mate y mate, mientras relee lo que escribió y se ataja y dice que le da un poco de vergüenza su letra, que no es tan prolija como a él le gustaría que fuera. No pasa nada, Fernando, lo importante es lo que allí dice. Y allí el goleador ratifica que la relación con el pueblo riverplatense es de amor recíproco, que él mismo se hubiera preguntado “che, Cavenaghi, ¿cuándo firmás?” mientras hacía la fila del supermercado. Y dice que lo mejor está por venir, que brinda por “muchas alegrías”. “Con mucho cariño”. Hoy, cuando llegue a Tandil, miles de hinchas lo recibirán en caravana y le contestarán el mensaje de amor.
Comentá la nota