“Hay que tener un pequeño grado de industrialización de la lana en nuestro territorio e ir a otras alternativas económicas como el turismo y la minería”

El impacto terrible de años de sequía más el fenómeno de la ceniza obligan a pensar si es viable o no la continuidad de la producción lanera y cuáles son las alternativas.
El intendente Javier Jiménez se refiere a estas cosas. Dice que ya el proceso de desertificación –que en la región avanza a un 3% anual-, agravado por la sequía y la ceniza, marca que “en unos 5 o 10 años no vamos a poder tener más del 50% del stock que teníamos hace unos años atrás”. Por eso hay que ir “a una reconversión” y a “tener un pequeño grado de industrialización de la lana en nuestro territorio”, como el Plan Lanero Industrial que hace menos de un año puso en marcha el municipio asociado con privados. Indicó no obstante que, aunque este plan ya permitió exportar lana ‘top’ a Italia, se requiere volumen y para eso debe intervenir el Estado provincial. Expresó en una entrevista con la agencia APP que además la región necesita otras alternativas como el turismo, la minería –aunque sin respaldar la explotación de oro con cianuro-, el desarrollo de la energía eólica e “ir pensando en otras cuestiones de negocio como el acuífero de Somuncurá”.

-Sabemos los efectos terribles que está causando la sequía y la ceniza en el centro-sur provincial, ¿cuál es el panorama en Ramos Mexía?

-Estamos quizás con menos complicaciones que otros lugares de la región, pero ha afectado muchísimo y las estimaciones marcan que vamos a quedar con el 50% de la producción (ovina).

-¿El 50% de la lana o del número de animales?

-El 50% de las ovejas. Después hay que estimar la producción de lana que también está cayendo en su rendimiento. Y eso que Ramos Mexía no es la zona núcleo de la ceniza. En realidad el gran problema nuestro no es la ceniza, sino la sequía que viene de muchos años y que ha hecho que la ceniza agravara la situación. Sobre todo en la zona de bajos, donde está el agua, donde está la pastura. El viento mantiene la ceniza en suspensión, se pega en las plantas y eso impacta en la oveja generando la mortandad. También nosotros tenemos producción de chivos, pero el chivo es más rústico y aguanta más. También se había introducido una gran cantidad de vacunos en el área de Valcheta-Ramos Mexía, que también son los que más sufrieron. En algunos casos se llegó al 90% de mortandad en los vacunos.

-¿Quién repone esos animales al valor que tiene hoy una vaca?

-No se puede, por eso el golpe es grande.

-La mortandad se da sobre todo en ovejas madres y se está en época de parición, ¿tampoco va a haber corderos?

-Muy pocos corderos. Los pocos que queden van a tener buen precio, pero el productor está pensado si vender o no vender lo que queda, porque la idea es repoblar.

-¿Cómo caracterizamos a los productores de Ramos Mexía? ¿Cuántos son pequeños, medianos y grandes?

-Tenemos productores pequeños, de 500 ovejas, que ya no quedan muchos, medianos, que tienen 2.000 ovejas o un poco más, que son muy pocos, después están los grandes, los estancieros. Tenemos los crianceros que son muchísimos. Hay 240 unidades productivas de las cuales 160 son crianceros, con 200 animales o menos.

-En ese rubro el problema ya es social.

-Nunca pudimos dar el debate serio en el territorio de dividir, sectorizar bien los sectores que producen. El criancero no tiene hoy tantos inconvenientes, más allá que se le mueran los animales. ¿Por qué? Porque desde hace tres años con esta nueva ley que saca la Nación de otorgarles la jubilación, casi diría que en términos de rentabilidad están equilibrados. Tienen una línea de defensa, porque nunca van a ingresar al sistema comercial solos, aunque asociados sí. Asociados se puede comercializar un stock importante de corderos y lana. Solos no tienen gran relevancia. Por eso hay que ver qué es lo que queda y cómo se puede vender al mejor precio. La necesidad de tener un pequeño grado de industrialización de la lana en nuestro territorio. Eso va a equilibrar el tema de la rentabilidad. Nosotros tenemos un proyecto en marcha en este sentido.

-¿Cómo ves el tema de la desertificación en la región?

-Se dio el sobrepastoreo por muchos años. Cuando la región nuestra vivía la época de las ovejas gordas y de mucha cantidad de ovejas. Éramos uno de los productores más importantes del país. Cuando se ingresa el merino, adecuado a una zona fría como la que teníamos –aunque ya esto ha cambiado por la desertificación-, producía una mecha importante. Cuanto más frío más lana produce, porque el animal reacciona y produce un manto más grueso. Pero los fríos ya no son más de 25 o 26 grados bajo cero. Los ciclos fríos son cada vez menores y entonces ya no desarrolla tanta lana el animal. Cae el peso. Se trató de compensar el menor peso con poner mayor cantidad de animales y allí empezó el problema de la desertificación. Agravado esto por la situación climática; el proceso de desertificación en la Patagonia ha avanzado en un 3% anual. Por eso en unos 5 o 10 años no vamos a poder tener más del 50% del stock que teníamos hace unos años atrás. Por eso tenemos que ir a una reconversión, más ahora con esto de la sequía y la ceniza, no queda otro camino.

-Hay que buscar variantes alternativas a la producción ovina.

-Exacto.

-Ahí estamos hablando de minería.

-Claro. La minería y también el turismo. Nosotros tenemos que ir pensando también en la energía eólica, tenemos que ir pensando en otras cuestiones de negocio como el acuífero de Somuncurá.

-¿Y qué pasa con la escasez de agua, con las vertientes que bajan de la meseta cada vez con menos agua?

-Hay muchos procesos de los que todavía no se ha hablado bien. Los movimientos de las placas que provocaron en Chile el terremoto y el tsunami han tenido repercusión en nuestro territorio. Hay lugares donde había nacientes que ahora no están más, y hay lugares donde no había agua y ahora hay una vertiente. Hay grandes transformaciones en nuestro territorio, superficiales en algunos casos como la ceniza del volcán y subterráneas como el movimiento de placas. La floración es otro ejemplo, ya no llega en los mismos tiempos que antes. Y eso es producto del cambio climático. Nosotros lo notamos en forma inmediata en la floración de las plantas autóctonas. Antes pasaba en los primeros días de septiembre y ahora está pasando recién ahora, en los primeros días de noviembre. Y todo esto se traduce en modificaciones en los ciclos de las actividades productivas.

-Respecto a la minería, la polémica pasa por mantener o no la ley que prohíbe la minería metalífera con el uso de cianuro, que prácticamente cierra toda posibilidad de desarrollo en este sentido, ¿cuál es tu opinión?

-Yo tuve postura en su momento en la Legislatura (era legislador cuando se sancionó la ley anticianuro). Dijimos que no a la explotación del oro con cianuro, sin antes tener los estudios de las cuencas hidrogeológicas que la provincia de Río Negro no las tiene. Es decir, para tomar decisiones tan importantes se necesita saber la capacidad de los acuíferos. Yo presenté precisamente una ley para hacer un plan de gestión de agua, que debe estar archivado. Hay que hacer algo así sobre todo por las cambios climáticos que se vienen, si la recuperación del acuífero es la misma que hace unos años; por de pronto las nevadas no lo son. Yo creo que no hay que tener posiciones extremas. No hay que tener posiciones acérrimas de defensa del ecosistema porque nos vamos a morir todos, ni ir al otro extremo de hacer explotación de oro con cianuro en la medida que contamine porque estamos en contra de nuestro propio futuro. Es más caro pero se puede hacer minería de oro sin cianuro. También en Río Negro hay que readecuar todos los marcos jurídicos; están en crisis todas las economías regionales y uno de los problemas es que no hemos reordenado los marcos normativos. En minería por ejemplo hay que hacer todos los estudios pertinentes para ver qué tenemos, de qué manera somos responsables para la explotación y qué es rentable o no. No transfiriendo la responsabilidad como se hizo. Y si bien esto puede llevar años, hay que arrancar con la minería de pórfidos, de piedra laja, que incluso tiene menos inversión.

-Se está hablando también de crear la empresa minera provincial, como tiene Santa Cruz.

-Perfecto, me parece bien, debemos participar de las actividades económicas. Eso permitiría un mejor control y daría rentabilidad a la provincia. No sostener la economía de otros territorios, sino nuestra economía. No es un tema menor; estas cosas definen el futuro de Río Negro.

-¿Cómo va el Plan Lanero Industrial que puso en marcha el municipio asociado con privados?

-Es un ejemplo de que se puede. Pero es un proyecto que le queda grande al municipio, necesita la provincia intervenir en esto, porque estamos hablando sobre un volumen de un gran territorio, un 60% de la provincia. Lo presentamos al Ente de Desarrollo de la Región Sur para que sea un proyecto regional y lo cajonearon. Nos dijeron que estábamos locos, que teníamos que caer en lo de siempre. Nosotros dijimos que no, que se puede, y demostramos que a menos de un año de poner en marcha el plan pudimos exportar lana a Italia, lana industrializada, top. Ahora necesitamos volumen, que sea un proyecto regional o provincial.

Plan Lanero Industrial que impulsa Ramos Mexía

A principios de año el municipio de Ramos Mexía puso en marcha el Plan Lanero Industrial. la industrialización de la lana

Se compró lana a los productores de la región, se envío esta materia prima a Trelew para ser lavada, convertida y enfardelada, y se vendió .a una compañía italiana. Se exportaron primero 30 mil kilos y luego 90 mil kilos.

El producto está considerado “premium”, ya que se trata de una lana hilada, lavada, peinada y convertida a “top”.

“La lana cumple con todas las exigencias que exige la Comunidad Europea”, indicó uno de los técnicos del proyecto.

La exportación se realiza a través del consorcio Ramos Mexía Agroexport, que está conformado por el municipio y la empresa Ecochem.

El proyecto para exportar lana a Europa tiene vinculación con la puesta en funcionamiento de la rueca eléctrica “Lotus 80” que utilizan los artesanos de la región para hilar lana en forma rápida y sencilla.

El aparato fue diseñado por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial –INTI- y quedó a disposición del municipio local.

El objetivo de esta nueva herramienta es incrementar el valor agregado a la principal fuente de la economía regional, que es la ganadería ovina.

Las autoridades locales también realizaron gestiones para poner en funcionamiento los Centros de Hilado Artesanal.

La aplicación de esta mecánica de trabajo forma parte de los objetivos del Plan de Integración Lanero Industrial.

El INTI le proveyó al municipio diez ruecas que utilizan unas veinte hilanderas y se prevé entregar otras quince ruecas para ampliar la capacidad de producción. (APP)

Comentá la nota