“Tenemos que cerrar la casa e irnos porque van a volver”

“Tenemos que cerrar la casa e irnos porque van a volver”
Rodrigo Cullari y su familia fueron asaltados por cinco personas armadas en su vivienda de Faro Norte. Ya sufrieron otros robos violentos y planean mudarse.

Ni la rápida respuesta de la policía o la detención de uno de los delincuentes a metros del lugar. Ni la custodia de un patrullero en el frente de su domicilio o el apoyo de sus vecinos. Nada de lo que suceda parece cambiar la decisión de una familia de mudarse tras sufrir un robo violento –otra vez- en su casa del barrio Faro Norte.

Cinco delincuentes armados ingresaron a una vivienda en la calle Colombres al 3400, redujeron a tres personas y durante quince minutos revolvieron toda la casa. Uno de ellos fue aprehendido a metros del lugar pero los cuatro restantes lograron huir con algo más de cinco mil dólares, tres mil pesos, tres plasmas, dos notebooks, una consola de juegos y otros electrodomésticos.

Rodrigo Cullari le contó a 0223 que los delincuentes aprovecharon el momento en que su hermano salió a la vereda para ingresar el auto que estaba en la trotadora y entraron violentamente al domicilio. Allí los golpearon y redujeron mientras exigían dinero y la entrega de una camioneta Toyota Hilux que la familia había dejado el día anterior en un taller mecánico.

Luego de sustraer todo el dinero que encontraron, los productos electrónicos y las llaves de los vehículos y la casa, salieron por la puerta de entrada y se dieron a la fuga en un rodado y a pie. Personal de la comisaría quinta que arribó tras un llamado al 911 realizó un operativo cerrojo y detuvo a un sujeto de 20 años en la esquina de Navarra y Cabrera.

En poder del delincuente secuestraron una pistola calibre nueve milímetros cargada y apta para el disparo, dinero en efectivo, una cartera y documentación a nombre de la víctima. Tras aprehenderlo se le inició una causa por robo doblemente agravado por el uso de arma apta para el disparo en poblado y en banda y portación de arma.

Cullari relató que la familia ya había sufrido un robo violento en julio del 2007 cuando tres delincuentes ingresaron, los maniataron, amenazaron con violar a una de las hijas y huyeron en un rodado de la familia usando como escudo humano a uno de ellos, aunque lo liberaron poco después.

“Tenemos la sensación que más allá que la policía se portó diez puntos, estamos regalados, es como que estamos obligados a cerrar la casa e irnos”, concluyó.

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