“La verdad es que tendríamos que haber evitado (el conflicto con la Policía)”. A cinco meses de las protestas de la fuerza de seguridad provincial que derivaron en saqueos y desmanes, el gobernador, José Alperovich, efectuó esa autocrítica.
Las expresiones del gobernador sucedieron luego de que se conociera que la Justicia próximamente imputará por sedición a 50 agentes más. Los policías habrían evitado que sus pares salieran a custodiar las calles. Hasta el momento, ocho efectivos permanecen en prisión preventiva por haber encabezado el acuartelamiento en la Jefatura durante el 9 y 11 de diciembre de 2013.
El fiscal de Estado, Jorge Posse Ponessa, recordó que la investigación judicial y las detenciones se originaron a raíz de una denuncia de la Provincia. “No nos quedamos quietos, seguimos investigando y aportando datos”, concluyó.
Los fiscales Diego López Ávila y Adriana Giannoni tomaron declaración en las últimas semanas a unos 70 policías y jefes que fueron víctimas de compañeros que los habrían obligado a bajar de los patrulleros del 911 o que les habrían impedido entrar a las dependencias en las que trabajaban.
En diciembre un grupo de policías encabezó una protesta frente a la subjefatura en reclamo de una mejora salarial y de la incorporación de efectivos cesanteados. En esos días, los miembros de la fuerza de seguridad dejaron las calles. La desprotección derivó en una oleada de saqueos y robos. El Gobierno nacional envió a Gendarmería para reforzar la seguridad.
La crisis finalizó una vez que el Gobierno cedió y acordó un 35% de aumento salarial.

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