Tenía el triunfo en la mano pero se durmió y se lo empataron

Tenía el triunfo en la mano pero se durmió y se lo empataron
Estudiantes ganaba con justicia 1-0 por gol de Carlos Auzqui, pero a falta de un minuto, Matías Sarulyte (a préstamo en el cuadro de Bahía) puso la igualdad.
Estudiantes sigue sin encontrar la senda de la victoria y el empate se ha vuelto una pesada costumbre. El Pincha tenía todo servido para ganar pero se quedó sobre el final y Olimpo lo empató a los 44 minutos. Comenzó ganando con un tanto de Carlos Auzqui a los 8 minutos del complemento pero Matías Sarulyte (albirrojo a préstamo en el cuadro de Bahía Blanca) lo igualó ante un quedo de la defensa en una pelota parada.

El Pincha acumula así, su sexto partido sin ganar y su séptima igualdad en lo que va del torneo. En esta ocasión ganaba con justicia, pero repitió errores que ya son habituales y por eso se volvió con un punto a la ciudad cuando se podría haber traído tres.

Durante el primer tiempo, el partido transitó por el mal juego y la fricción. Por eso mismo no hubo situaciones de gol evidentes. Las pocas que se presentaron estuvieron del lado del local, más por empuje que por juego asociado. Un centro de Cerutti que no pudo conectar Musto a los 8 minutos fue el ejemplo de ese desorden ofensivo que propuso el local ante la espera del Pincha.

Con Román Martínez como estandarte futbolístico, Estudiantes comenzó a hacer méritos para abrir el marcador. La evidencia fue a los 9, cuando una buena jugada colectiva terminó en un pase cuchareado de Jara para el ex Tigre que estaba adelantado y por eso su gol no fue convalidado.

Apenas dos llegadas de peligro por lado completaron las acciones del primer tiempo. A los 25, Olimpo lo tuvo en los pies de Villanueva que entró por la izquierda pero encontró bien parado a Rulli que rechazó y luego completó Damonte. Y a los 40, Román Martínez se lo perdió de frente al arco con un remate que salió muy desviado luego de una jugada de Carrillo.

Un imponderable terminaría por influir en el desarrollo del partido para Estudiantes. La lesión de Matías Aguirregaray (con esguince de rodilla) propició el ingreso de Carlos Auzqui para que Leonardo Jara pasara a jugar como lateral por la derecha. Esta variante, a los 34 minutos de la etapa, determinó en parte la suerte en ofensiva del albirrojo.

El grito ahogado. En el segundo tiempo Estudiantes mostró una actitud más agresiva. El aporte de Auzqui, la conducción de Román Martínez y el desequilibrio de Patricio Rodríguez influyeron para acrecentar este factor.

Por esto mismo no sorprendió que a los 8 minutos, el Pincha encontrara la apertura del marcador. La jugada la arrancó Patito por la izquierda; el volante juntó dos defensores locales y la cedió para Silva que lanzado en velocidad llegó al fondo del área. Allí sacó un centro bombeado para Auzqui que de cabeza le cambió el palo a Nereo Champagne.

Con la ventaja en el marcador, Estudiantes aprovechó el desconcierto de Olimpo que comenzó a perder el rumbo ante la presión y el malestar de su gente. Es aquí donde el equipo de Mauricio Pellegrino peca de misericordioso, ya que su rival estaba al borde del knock-out. A los 22, la visita se perdió el segundo luego de un buen pase de Damonte para Martínez que proyectado por la izquierda la cedió en la puerta del área para Jara. El correntino enganchó y se la dio a Auzqui que sacó un disparo combado pero desviado.

Dos minutos más tarde lo tuvo Guido Carrillo con un remate de media vuelta adentro del área que encontró bien parado al arquero local.

Desde ahí y hasta el final, Olimpo atinó a empujar y el Pincha a esperar para salir de contra. Los ingresos de Germán Ré y Franco Jara no alteraron la dinámica de ese momento del partido. Hasta los 44, cuando una falta innecesaria de Israel Damonte cerca del vértice del área grande generó la jugada del empate. El centro de Gil encontró un desvío y por el segundo palo la soledad de Matías Sarulyte que por el segundo palo sólo tuvo que empujarla.

Empujado por la bronca del empate, Estudiantes lo fue a buscar sobre el final pero no tuvo el éxito esperado. Se esfumó así la posibilidad de ponerle fin a un racha adversa que ahora acumula seis encuentros. La imagen sigue siendo ambivalente: de un lado el buen manejo de la mitad de la cancha; del otro, la falta de picardía y contundencia para cerrar el partido.

Un pecado más de juventud de este equipo que sigue en crecimiento pero que sin ganar no puede darle otra inyección a este proyecto. El empate sigue siendo lo habitual y a esta altura, ya no tiene un gusto agradable.

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