"Tenía la ilusión de que apareciera vivo, pero me entregaron sus restos"

"Tenía la ilusión de que apareciera vivo, pero me entregaron sus restos"
La mamá de Julio Oscar Zurita contó la tristeza y angustia que vivió la familia desde el 3 de noviembre de 1976.

El pasado martes, integrantes de la familia Zurita vivieron una jornada inesperada. El Juez Federal Dr. Daniel Bejas, los convocó a un encuentro en Tucumán para informarles que los restos de Julio Oscar, estudiante de Arquitectura en esa provincia, fueron identificados entre las muestras obtenidas en el Pozo de Vargas (Francisco de Aguirre al 4.500) la fosa común que funcionó durante la dictadura.

Con ese dato “cerramos una etapa muy dura en nuestras vida”, contó en exclusiva para EL LIBERAL, Olga Gladys Gómez de Zurita, mamá del joven santiagueño oriundo de la ciudad de Frías, que perdiera la vida en manos de la represión, por lo que la lleva a reflexionar: “Si bien no sabemos qué le han hecho y por qué le han hecho esto a mi hijo, pero por lo menos ahora vamos a poder ponerle aunque sea una flor”.

Casi cuatro décadas pasaron para finalmente conocerse que el chico de 20 años fue asesinado y arrojado a una fosa común, lugar que tiene entre sus secretos más íntimos, hechos siniestros que llevaron adelante integrantes de la junta militar, “porque ellos se encargaron de eliminar a una generación de intelectuales. Entre ellos a mi hijo”, ahondó Olga luego de una breve pausa para rememorar aquel hecho que marcó para siempre a los integrantes de su familia.

En ese encuentro que mantuvieron con el juez, tomaron conocimiento de muchos datos, los cuales algunos de ellos siguen siendo inexplicables para la mamá de Julio, como el que no hay información precisa que indique que el estudiante de arquitectura haya tenido la participación en algún partido político o gremio. “Sin embargo lo sacaron de la pensión y nunca más supimos de él”, agregó.

“Tenía la ilusión de que apareciera vivo”, esgrimió con un destello de tristeza en sus ojos, Olga, “pero fueron tantos años que cuando me dieron la noticia ya no me quedaban lágrimas para llorarlo. Todos los días de mi vida, durante varios años, he llorado la pérdida de mi hijo”, añadió.

Por su parte, Graciela Zurita de Bianco, hermana de Julio, contó que nunca participaron de ninguna actividad política en la familia. “Por eso es muy difícil de entender por qué le hicieron eso a mi hermano. Fue un chico al que le gustaban las reuniones familiares, y jamás mostró alguna inclinación hacia algún movimiento político, pero lo mismo lo mataron. Hoy podemos decir que cerramos una etapa”, finalizó.

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