Temporal en Portugal deja 32 muertos y 68 heridos

Las inundaciones y los corrimientos de tierras causados por lluvias torrenciales dejaron ayer al menos 32 muertos y 68 heridos en la isla portuguesa de Madeira, sobre todo en su capital, Funchal, donde los testigos describen una situación "caótica".
Las autoridades regionales y los cuerpos de seguridad informaron de que hay numerosas poblaciones de la isla anegadas, sin luz ni teléfono y con decenas de kilómetros de calles y carreteras cortadas por la intensidad de las lluvias, las peores en 40 años, sufridas por Madeira.

El aeropuerto de Funchal permanecía cerrado anoche. "Todavía no tenemos una previsión de reapertura", precisó un portavoz de Aeropuertos de Portugal (ANA). Según el último balance provisional del gobierno regional autonómico, murieron 32 personas y otras 68 se encuentran hospitalizadas.

Además, los vientos que sobrepasaban los 100 km por hora y el mar embravecido causaron cuantiosos daños materiales en la isla. Las inundaciones destruyeron puentes y casas, en particular en la región de Funchal y de Ribeira Brava, en la costa sur de la isla.

Al anochecer, algunos barrios de Funchal seguían privados de teléfono y de suministro eléctrico. "Estoy muy preocupada porque no sé nada más que lo que veo por mi ventana. El mar está todo marrón, hay olas enormes", relató Margarida Freitas Vieira, una habitante de Funchal.

Evacuados y aislados

En la parte baja de esta ciudad de 100.000 habitantes, varios edificios fueron evacuados y es difícil circular por las carreteras, lo cual complica las tareas de salvamento. "Cientos de personas tendrán que ser realojadas", declaró el vicepresidente del gobierno regional, Joao Cunha.

Varias localidades estaban aisladas, como el municipio de Curral das Freiras, de 4.000 habitantes, situado en una región montañosa de difícil acceso. Las autoridades regionales, que aconsejaron a los habitantes permanecer en casa, hicieron un llamamiento a los médicos para reforzar los servicios de salud de los hospitales y movilizaron a funcionarios municipales para las tareas de socorro.

Los servicios de bomberos y protección civil estuvieron desbordados toda la jornada y han recibido ya el apoyo de fuerzas militares y refuerzos enviados desde el continente. Según los informes de las autoridades hay muchas urbanizaciones de la turística isla arrasadas por el lodo, cientos de personas han tenido que abandonar sus hogares y refugiarse en instalaciones militares o en casas particulares y la capital, Funchal, no ha logrado restablecer aún el tránsito rodado en muchas de sus principales arterias, convertidas en ríos.

Las riadas han amontonado vehículos, troncos y piedras en muchas zonas de la isla y se teme que puedan haberse llevado también los cuerpos de algunas de las personas que han sido denunciadas como desaparecidas por familiares.

Los bomberos, la policía y las compañías de teléfonos y de energía eléctrica han organizado equipos de emergencia para intentar restablecer el contacto con zonas pobladas de Madeira que siguen completamente aisladas.

El presidente del Gobierno regional del archipiélago, Alberto Joao Jardim, declaró que se han organizado alojamientos de emergencia y el suministro de alimentos y ropas a las familias que han tenido que abandonar sus casas.

Dos imágenes de la fuerza del temporal que azotó la isla de Madeira. Dos socorristas ayudan a un hombre arrastrado por la corriente (arriba) y un grupo de bomberos recorriendo en gomón las calles inundadas (derecha).

Comentá la nota