La escombrera de Kilómetro 9 se convirtió ayer en un lugar muy concurrido. Humildes familias que viven en los asentamientos cercanos acudieron para buscar restos de comida y otros productos. Sin embargo, también sorprendió ver a oportunistas, quienes se acercaron al lugar para buscar la mercadería arruinada por el temporal.
Ramón Cáceres, encargado de la escombrera, señaló que la misma no está habilitada para depósito de residuos sino que la mercadería fue trasladada allí para su destrucción. Así, cerca de las 11, llegó hasta el lugar un camión del supermercado, escoltado por un móvil policial.
En ese momento ya había gente esperando su llegada. Es que según confirmaron algunas de las personas que suelen ir con frecuencia a buscar chatarra, observaron que ya el martes llegaron camiones a tirar productos contaminados por el lodo, por lo que la escombrera recibió una masiva e inusual visita tanto en esa jornada como ayer.
“Vinieron varios vehículos, había hasta petroleros. Sacas algunas cosas buenas de acá, pero lo que tiraron eran todas las latas echas pelotas. ¡Cada autito llegaba!, mucha gente bien vestida, que no sé qué anda haciendo acá, porque los de los asentamientos sí lo necesitan”, relató Juan, un hombre que suele ir a buscar chatarra a ese lugar.
Los productos del supermercado trasladados a la escombrera fueron inmediatamente sepultados con una máquina mientras personal policial evitaba que alguien tratara de llevárselos y consumirlos por el riesgo que implica. Sin embargo, una vez que se retiró la policía, llegaron personas dispuestas a desenterrarlos.
Incluso cerca de las 16, eran varios los vehículos que esperaban la anunciada llegada del segundo camión del día. Y no aguardaban a pie. Arribaron al lugar en vehículos de variadas marcas y modelos como Ford Ranger, Chevrolet Meriva, Volkswagen Gol o Chevrolet Astra.
Diario Patagónico intentó dialogar con algunos de esos automovilistas. Sin embargo, la mayoría se ocultaba en el habitáculo para evitar ser fotografiado. Mientras tanto, la gente de los asentamientos, continuaba su búsqueda de alimentos, sin vergüenza de lo que hacían porque la necesidad los obliga.
Ramón explicó que por día suelen ir cerca de 10 personas. Sin embargo, lo de ayer superó habitual. “Acá vienen siempre 8 o 10 personas, es lo máximo que podes ver acá”, aseguró el encargado del lugar.
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