La que alguna vez fuera la "Honorable" Cámara de Diputados de la provincia de Formosa, devenida acelerada y -más que justificadamente- en degradada y desacreditada legislatura provincial, el jueves pasado "por falta de luces" -esta vez literalmente- se vio imposibilitada de abordar otros de sus intrascendentes temarios con los cuales pretenden justificar las altísimas dietas que cobran y el multimillonario presupuesto que despilfarran, por no hacer nada.
Por la falta de ideas, luces y la total ausencia de tolerancia y espíritu democrático, la legislatura se ha transformado en la mazmorra de la santa inquisición Gildista, donde no se discute nada, donde no se admiten ideas ajenas, donde sólo se confisca el dinero público y, sólo se suscriben "sobre tablas, a libro cerrado y por la fuerza de la tiranías de los números" todas las iniciativas que envía el poder ejecutivo provincial.
Para y por eso cobran más de 30 mil pesos cada uno de los diputados más otros 30 mil por cabeza para asesores y asistentes, que a su vez insumen para su funcionamiento administrativo millones y millones de pesos que se evaporan en lo que desde hace muchos años se ha transformado en la legislatura más cara e inoperante del mundo.
El abrupto corte de luz interrumpió sesión y el par de pavadas sobre las que -como todas las semanas tenían que deliberar- quedaron sin efecto, ya que desde que transfirieron claudicante e ilegalmente sus principales facultades legislativas al poder Ejecutivo, ya no tienen razón de ser, ni motivos para sesionar.
INDAMISBLES
Las facultades extraordinarias conferidas a Gildo Insfrán, otorgándole potestades atinentes a la creación de normas jurídicas que superan, holgadamente, a la mera función reglamentaria de las leyes, sumadas en la delegación de facultades de "contralor" de gestión al ejecutivo, son de una gravedad institucional, a todas luces inadmisibles en cualquier sistema democrático, e injustificable en ninguna situación de emergencia.
La delegación de facultades legislativas acrecienta la hegemonía del Poder Ejecutivo, rompe el equilibrio republicano que impone la doctrina de la división e independencia de los poderes, hace sucumbir la supremacía constitucional y se convierte en la antesala de gobiernos autocráticos y feudales, como el que tenemos en Formosa.

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