Un templo donde prometen curas milagrosas

En la sede de Defensores de Cristo en Río Cuarto ofrecen la “cura del cáncer en un mes”

Salvo por la cruz en la puerta de calle, la casa de La Rioja 1781 pasa prácticamente inadvertida. Sin embargo, allí se ofrecen toda clase de curas milagrosas: desde la celiaquía o la cirrosis hasta el VIH-Sida y el cáncer, para el que prometen sanaciones en tan sólo un mes.

Es ni más ni menos que la sede de “Defensores de Cristo”, el lugar desde donde se articularía el funcionamiento de la secta para toda la Argentina, tal como trascendió ayer en los medios porteños por las denuncias de la ONG Libre Mentes.

El barrio parece indiferente a lo que ocurre en La Rioja 1781: justo al frente, los vecinos organizaron una feria americana y pasan la tarde ajenos a todo. Pero la puerta de calle tiene una cruz hecha con cinta de papel, un símbolo rudimentario y poco común en una casa de familia.

Allí atiende el “doctor reverendo” Mauricio Romero, que -tal como anuncia en una serie de avisos publicitarios- supuestamente cura el cáncer en un mes. Aunque parezca increíble, eso no es todo. También dice contar con terapias naturales para la cura del VIH-Sida, diabetes, celiaquía, tiroides, alergias, cirrosis, epilepsia, lupus, leucemia y disminución del estrés.

El joven Mauricio Romero dice ser experto en “metafísica teológica” y “bioprogramación”, y asegura que utiliza ambas disciplinas para sus sanaciones milagrosas. Las curaciones se basan en elementos naturales y técnicas que involucran las esferas emocional, mental y espiritual.

En la pared, está colagada la imagen de un hombre que supuestamente se curó de un cáncer de vesícula, y testimonios semejantes.

El propio Romero reconoce formar parte de “una iglesia no tan conocida” en nuestra ciudad: Defensores de Cristo. Al frente de la casa, un salón con un improvisado altar y varias imágenes de Cristo, donde se realizan las “reuniones” dan cuenta de ello. Esos encuentros son de carácter religioso, y las personas que consultan por una enfermedad son inducidas a participar de ellas. Según Romero, allí trabajan aspectos mentales y espirituales.

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