Cinco minutos. Ese era el tiempo previsto para que la Presidente de la Nación, Cristina Fernández, dialogara con el intendente de Puerto Madryn, Ricardo Sastre, en el marco de la teleconferencia prevista para la inauguración de una planta de tratamiento de efluentes.
De acuerdo a esa versión de la historia, a partir de la llegada del programa preciso de la teleconferencia conteniendo los famosos Cinco Minutos Con El Intendente, comenzaron a sucederse una serie de episodios curiosos, entre ellos la advertencia de que el irresuelto conflicto de los trabajadores de la empresa Alpesca, podría derivar en una manifestación contra Cristina.
Según fuentes municipales, esa protesta estaba muy lejos de concretarse. "Nunca irían los obreros de Alpesca contra Sastre, que es el único que les ha hecho el aguante a sus problemas y les ha puesto la cara todos los días", dicen en la intendencia al desechar que ése haya sido el motivo de la suspensión.
Lo que se comenta muy fuerte en la comuna, es que hubo no una sino varias "operaciones" dedicadas a frustrar la teleconferencia y la inauguración, sólo para que el intendente no tuviera protagonismo en ese acto.
Lo extraño es que Sastre, pese a los consejos en contrario que recibe desde muchos sectores que lo apoyan, se ha cansado de hacer gestos unilaterales de buena voluntad, tanto hacia el Gobernador Buzzi como hacia el Frente Para la Victoria.
Al parecer, ninguna de esas corrientes está dispuesta a hacerle la vida fácil. Y mucho menos a facilitarle una potencial carrera en la tele.




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