Duermen al reparo de alguna galería, tapados con cartones, bolsas y colchas. Las historias de los invisibles que habitan en la peatonal cuando todos los demás ya están en sus casas.
En los alrededores de la Plaza San Martín hay decenas de personas que pernoctan a la intemperie. El frío es el principal problema con el que tienen que lidiar “los sin techo”. Las rondas de la Policía y los guardias de seguridad en las galerías es otra de las dificultades, que deja con pocas opciones de resguardo a estas personas.
Un uniformado custodia la galería del Cabildo, otros dos en bicicleta despiertan a quienes, por ejemplo, optan dormir en la puerta de algún banco, y los guardias de las galerías, guarecidos en garitas o emponchados hasta las orejas, se encargan de evitar que alguien tire su colchón bajo techo.
En la galería que está frente al Paseo de las Flores, duermen Pino, Paola y el “Pirata”. Pino tiene 58 años, sufre de artrosis aguda y anda en silla de ruedas. Su enfermedad se le declaró hace 15 años y asegura que desde entonces no pudo volver a trabajar en ningún lado.
“Tengo muy débiles los huesos, es una enfermedad que avanza y no se detiene. Imagínese, yo trabajaba en la construcción, en canteras, en un cementerio, y después de esto no pude usar más mi cuerpo para laburar, me fui quedando sin nada”, cuenta el hombre recostado sobre un colchón, justo en el vértice de la L de la galería, al lado de su silla de ruedas.
Pino dice que los remedios para su enfermedad se los gestiona la iglesia de Los Capuchinos. También cuenta que se ocupa de tener buena relación con los policías y la gente de la galería: “Yo tengo permiso para dormir acá. Eso sí, me tengo ir antes que abran los negocios, y ahí me quedo atrás de la Catedral”.
Casi nunca falta algo calentito para estas personas, ya que durante la semana son varias las organizaciones que caminan la peatonal y sus alrededores buscándolos para acercarles un plato de comida o algún café.
La Muni, a través de Defensa Civil, organiza operativos para trasladar a la gente de la calle hacia el hogar transitorio Sol de Noche, que está en barrio General Paz. De todas maneras, quienes duermen en la peatonal aseguran que no quieren ir al lugar o que nunca les ofrecieron una cama.
Juan Alberto cuenta que se quedó sin trabajo hace cuatro meses, cuando terminó su labor para la contratista que estaba ampliando la planta de Fiat, en Ferreyra, para la radicación de la empresa New Holand.
“Fue mi último trabajo, lo tenía todo: alquilaba un departamento, tenía mi cama, mi mujer… hasta que el laburo se terminó y después no conseguí nada. Dejé de pagar el alquiler, me sacaron a la calle y se quedaron con mis cosas. Ahora como lo que encuentro en la basura ¿cómo te parece que la pasamos?”, se pregunta indignado Juan Alberto, mientras descansa en el escalón de una vidriera de la calle Rosario de Santa Fe, a 100 metros del monumento a San Martín.
Este hombre dice que no le conviene ir al refugio porque con su compañero cuidan autos y hacen unas monedas en la noche, uno de los pocos rebusques que se pudo procurar.
Juan Carlos, otro que duerme sobre la calle Ayacucho al 100, tampoco quiere ir al Sol de Noche: es que su patrón lo pasa a buscar todos los días por el Centro, él trabaja en la construcción y necesita estar muy temprano disponible.
Como ellos, hay muchos más que prefieren no hablar por temor a su pasado o su presente, y gentilmente hacen entender que están en la calle porque no queda otra.
“Verme buscando comida en la basura me genera asco, pero no por mí, sino por la situación en la que estamos, veo que como sociedad estamos retrocediendo. Yo lo único que pido, por favor, es que no se olviden de nosotros”, pidió, sin más para agregar, Juan Alberto. Unos segundos antes de cerrar los ojos e intentar conciliar el sueño, una noche más, enroscado como un perro sin casa, como paloma sin Santa Rita, en la peatonal.
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En la calle
No hay registros actualizados de las personas en situación de calle en Córdoba. Tanto la Provincia como la Municipalidad y varias ONG trabajan para asistirlas con refugio, atención sanitaria o comidas.
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