Un técnico enooorme

Un técnico enooorme
El entrenador cumplió con el objetivo del ascenso pero mantuvo la cordura, aun en la vorágine de un estadio repleto. Tercer ascenso de “Cacho”.

Lo vivió con la intensidad de siempre, caminando cada centímetro del corralito y sin sentarse en el banco ni siquiera un minuto. Y no es para menos, si todo el camino de Arnaldo Sialle como técnico de Talleres había sido así, no iba a cambiar en un partido que podía terminar con el ascenso. Eufórico gritó el gol y demostró sus nervios cuando la defensa albiazul se equivocaba y le daba chances a los atacantes tucumanos.

Ya consumado el ascenso, y con los jugadores festejando ante tribunas que aún permanecían repletas, “Cacho” se animó a soltar un par de sonrisas y hasta se calzó una camiseta que le quedaba chica. En diálogo con PODIO, el entrenador afirmó: “Estamos muy contentos porque esto es por lo que trabajamos todos: jugadores, cuerpo técnico y dirigentes. Por suerte lo pudimos coronar hoy y darle una gran felicidad a toda esta gente. Estamos felices por el grupo de trabajo que se consolidó en cada tramo del torneo”.

62 partidos lleva Sialle como DT de Talleres, con 32 victorias, 20 empates y 10 derrotas, marcando 106 goles y habiéndole convertido 61. Tiene una eficacia superior al 62%.

50 partidos le duró Ricardo Gareca a Talleres en 1999, el último que había llegado a esa cifra. Sialle ya lo superó.

7 partidos dirigió ante Racing de Nueva Italia, convirtiéndose en el DT de Talleres que más veces lo hizo. Y tiene este palmarés: 2 victorias/4 empates/1 derrota.

El ex técnico de Guillermo Brown de Puerto Madryn también hizo un rápido balance sobre lo que fue esta temporada en el Argentino A: “Tuvimos varios momentos buenos. Es muy difícil quedase con uno solo. Nos equivocamos muy poco a lo largo de todo el torneo. Ganamos partidos de visitantes en canchas que fueron muy difíciles. Fue un año realmente bueno”. Al tiempo que agregó: “Ascendimos porque fuimos los mejores. Hicimos más de 60 puntos, tuvimos la mayor eficacia y la mayor cantidad de goles”.

Tras la pregunta sobre si en algún momento hubo tiempo para la emoción, el DT manifestó: “No, la verdad que no. Yo soy muy frío para esas cosas. La procesión en este caso va por dentro”. Mientras que al ser consultado por la existencia de cábalas, se sinceró: “No tengo cábalas ni promesas por cumplir, aunque es sabido que coloco una botella de agua mineral en uno de los vértices del corralito, frente al banco de suplentes”.

Así Sialle cerró la entrevista para salir corriendo junto a sus dirigidos y subirse al colectivo que los hizo dar la vuelta olímpica en el Mario Alberto Kempes con un toque de estilo europeo.

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