Las cámaras que nuclean a peones y titulares de taxis de Rosario siguen en alerta después de que un trabajador de 61 años recibiera un disparo en la cara en un intento de robo. Exigen que la policía intensifique los corredores seguros y pedirán que el Poder Judicial detalle la situación de los imputados en causas penales abiertas por robo a tacheros.
"Quieren volver a su casa después de trabajar, como pretendía mi papá", dijo Gladys
Poremba, la hija del chofer baleado el 4 de enero de 2006 y fallecido diez días después. Al cumplirse cuatro años del hecho, un grupo de choferes prometió anoche cortar la calle y repartir volantes para exigir seguridad. Fue en el marco de una misa para recordar a Poremba en la iglesia de Moreno al 1000.
El viernes otros taxistas cortaron Battle y Ordóñez y Oroño al enterarse de que habían baleado a un peón. Ese ataque ocurrió a la 1.40 cuando un chofer de 61 años subió a una pareja en Ovidio Lagos y Quintana que pidió ser trasladada hasta bulevar Seguí y Espinillo.
Al llegar a esa zona los pasajeros le exigieron la recaudación y el celular. Mientras el taxista buscaba el aparato lo balearon en la cara. Más tarde, en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca) se le constató una herida de bala en el pómulo derecho, recibió atención y fue dado de alta.
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