Fuertes operativos realizan en estos días el Ministerio de Trabajo de la Nación y la Policía Federal para detectar trabajo en el negro en el sector de los taxistas e intimar a los empresarios a que blanqueen a los trabajadores. La medida no cayó nada bien entre los propietarios, ya que fue sorpresiva.
De acuerdo a lo que estipula la ley nacional (firmada por Cristina Fernández en el marco de la Ley 26476 regularización del empleo no registrado) y en base al convenio colectivo de trabajo establecido durante el 2006, un taxista, una persona al frente del volante, es un trabajador y debe estar registrado como cualquier otro.
“Se pondrá un plazo a los propietarios de licencias para que se acojan a la medida”, destacó Nelson Matus, titular del sindicato.
De concretarse el convenio, los choferes podrían realizar aportes jubilatorios y contar con aseguradora de ART junto a los beneficios de ser un empleado.
En el recibo de sueldo se establecerá el cobro del salario mínimo vital y móvil de $1.500, aunque percibirían de bolsillo, el monto habitual, que depende del porcentaje por el total de los viajes realizados”, explicó Nelson Matus. De este modo los choferes deberán dejar de hacer aportes como monotributistas, actual opción de quienes no están en negro.
El dirigente gremial anticipó que endurecerán su reclamo ante quienes “mantienen a los trabajadores en situaciones completamente precarias”.
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