Desde hace cuatro años a través de un programa nacional, la provincia instrumenta un plan de seguridad para garantizar alimentos a los grupos poblacionales más vulnerables, a quienes se entregó una tarjeta social por la cual mensualmente se le acreditan 80 pesos para utilizar en comercios adheridos, con quienes cada provincia hace acuerdos de artículos promocionales.
Incrementar asistencia
Si bien la provincia hizo conocer la ratificación y ampliación del convenio que llevaría a que la asistencia llegue a 100.000 personas, los actuales beneficiarios reclaman un nuevo aumento de los valores para que se ajuste a la realidad de los precios.
En este sentido, las personas que salen de los supermercados adheridos para utilizar la tarjeta dan cuenta de que en realidad son muy pocos los productos de la canasta básica a los que pueden acceder, y en la mayoría de los casos se pasan del monto establecido, si es que realmente pretenden cubrir en parte las necesidades.
Muchos de los beneficiarios prefieren no darse a conocer, aunque más allá de agradecer la ayuda estatal sostienen que el dinero es poco, y que así como hay supermercados que se abusan remarcando los precios en los días de mayor concurrencia, también notan que hay personas que no tienen carencias como para hacerse de esa tarjeta, por lo que solicitan estrictos controles.
Poco
A la salida de un conocido comercio ubicado a pocos metros del edificio gubernamental, Sergio Strangoli acompañado por su mujer embarazada y un pequeño, reconoció a NORTE que los 80 pesos de la tarjeta no alcanzan para mucho. “Nosotros gastamos en total 130 pesos, así que tuvimos que poner 50 pesos para poder salir con cuatro bolsitas con alimentos”. Mientras mostraba lo que compró sostenía que “acá no hay lujo, esto es arroz y fideos, un litro de aceite, algunas cosas de limpieza y nada más”. Los datos del Indec son parte de la charla hasta en los sectores más humildes, a tal punto que este changarín de 48 años señaló que “nos tienen que explicar cómo hacemos para que podamos comer con 6 pesos por día. Moreno tendría que decir si él vive con 6 pesos. Nosotros por ahora somos tres y es difícil, además vemos que en góndola aparecen solamente los productos más caros, los de menor valor ya no están, así que menos cosas podemos comprar”.
Desde lejos
Por su parte Amanda, de 63 años, renuente a sacarse fotos, relató que se venía desde Colonia Benítez, para hacer las compras con la tarjeta. “En el pueblo no tenemos comercios que acepten la tarjeta, tenemos que ir a Margarita Belén o venir a Resistencia, yo vengo hasta acá porque aprovecho cuando tengo que hacer trámites o ir al hospital”. Sobre los 80 pesos que le acreditan, aseguró que no alcanzan para mucho, y además no pueden comprar carne y verdura, por lo que el gasto está acotado a lo que es alimentos envasados, artículos de limpieza y perfumería.
Con 75 años, un pensionado al salir de hacer las compras manifestó que hace tiempo mejoró la utilización la tarjeta y si bien sostiene que el dinero no es suficiente, “es una ayuda que por lo menos nos sirve para algunos artículos que usamos. Ahora además podemos elegir el producto y no hay atrasos”. Si bien no quiso dar su nombre, el hombre insistió en agradecer la asistencia.
Lo más buscado
Es una constante en los supermercados que quienes utilizan la tarjeta alimentaria salen con dos bolsas de productos, y los principales alimentos adquiridos son arroz y fideos. También se advierte que las personas aprovechan la tarjeta para hacerse de artículos de perfumería que en los barrios están mucho más caros, es decir, que utilizan los comercios de sus lugares para los gastos cotidianos de comida a través de lo que puedan ganar con sus trabajos o algún otro beneficio que tengan.
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