Desde el inicio de su gestion, el Intendente Cáffaro tuvo la oportunidad de impulsar la designacion de dos representantes municipales en el Consejo de Administración de la Cooperativa Eléctrica. No lo hizo, como tampoco lo hizo Bernués en sus 4 años de gobierno. Ante la ambición de Mangini y López de querer capturar tambien ahora la caja municipal, desde el caffarismo impulsarían la aplicación de una Ordenanza vigente hace 20 años.
El único período en el cual el Municipio designó representantes en el Consejo de la CEZ fue durante el primer mandato de Oscar Morano, entre 1995 y 1999.
Esta designación fue un mero formalismo dentro del acuerdo Morano-Graciarena, ya que los dos “representantes” de entonces –Jorge Pasqualini y Ricardo Orellano, actual precandidato a Intendente tambien-, cobraban un sueldo de la propia Cooperativa, y nunca brindaron un informe público de su actuación ante la comunidad.
Tal es así que a pesar de aquella designacion moranista, esto no impidió el surgimiento de un movimiento popular de resistencia a las maniobras entre la CEZ y el Municipio, que terminó en el año 2002 con 30 años de reinado de la familia Mendía en la Cooperativa y, un año después, con la "Gestion Morano".
Este antecedente nos ilustra acerca de que el mero hecho de designar dos representantes municipales no garantiza, ni mucho menos, que el Municipio en particular y la comunidad en general cuente con información de primera mano acerca de la verdadera estructura de costos de la empresa monopólica en la prestación de los servicios públicos que le presta a la comunidad de Zárate.
Esos representantes, para cumplir tal cometido esencial para el bienestar de los zarateños, deberían ser absolutamente autónomos de la CEZ y del Ejecutivo, incluso electos mediante el voto popular, con obligación de rendir cuenta documentada de su funcion ante el HCD de manera periódica.
Lo que motiva a Cáffaro a su cambio de actitud no es un repentino deseo de transparencia, - ni siquiera instrumentó aun la Ordenanza que aprobó hace dos años la creación de la Oficina Anticorrupción en su propia administración-, sino una reaccion especulativa ante la presentación de sus dos socios para competir por el cargo que él detenta.
El pacto no escrito entre ambas partes desde el 2007 era así: “Yo no me meto en tus cuentas, vos no te metés en las mías”.
La presentación política de Mangini y Renato López rompió ese pacto no escrito, lo que obligó a Cáffaro a responder con este intento de control sobre una cooperativa que recauda más que el propio municipio
Esta actitud debería ser acompañada con gestos concretos que reestablezcan la autoridad municipal sobre la mayor empresa social de la ciudad, exigiendo y dando a conocer a la ciudadanía, por ejemplo, los balances de los 8 años de gestion del dúo Mangini-Lopez.
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