"Tanto en la iglesia como en la calle, el papa Francisco está llegando al fondo del corazón"

"Tanto en la iglesia como en la calle, el papa Francisco está llegando al fondo del corazón"
El obispo de la diócesis de Añatuya lidera la delegación de 40 jóvenes de esa ciudad que participan de la Jornada Mundial de la Juventud.
A dolfo Uriona, obispo de la Diócesis de Añatuya, tuvo la gracia y la oportunidad de participar de dos Jornadas Mundiales de la Juventud. En el año 2000 fue al Jubileo de Roma, con Juan Pablo II como Papa, acompañando a 300 jóvenes de la obra Don Orione de la Argentina. En el 2011, con 40 jóvenes de Añatuya, fue a Madrid. Y, desde ayer, se encuentra en Río de Janeiro para participar de la Jornada Mundial de la Juventud Río 2013 que arranca este martes 23 con la presencia del Papa Francisco. Después de la charla que brindó, en el Colegio Divina Providencia, de la Congregación Don Orione, en Río, Uriona concedió una entrevista exclusiva a EL LIBERAL.

¿Cómo vive usted la catolicidad que se respira en cada lugar de Río de Janeiro?

Con una alegría enorme. Ver a los jóvenes manifestarse es grandioso. Y, el encuentro con el Papa que lleva a Cristo es, verdaderamente, inexpresable. Tanto en los encuentros en Roma y en Madrid, yo, que no era muy joven en aquél entonces, rejuvenecí con ellos. Es en Río donde desplegará también su potencial de afecto y amor que tiene por el prójimo.

¿Francisco es continuador de ese contacto que inició Juan Pablo II con los jóvenes?

Francisco está haciendo una síntesis de varios Papa. Tiene de Juan XXII, de Juan Pablo II, por ese contacto con las masas; y también por el pensamiento teológico y por esa línea de renovación que empezó Benedicto XVI. Ya, desde Buenos Aires, él tenía ese contacto con la gente. Ahora, ese vínculo que estableció con todos genera esa atmósfera de acercamiento y de alegría que está transformando a todo el mundo. Los gestos de Franciscos son novedosos y está transformando a todos. Tanto en la iglesia como en la calle, observo cómo Francisco está llegando al fondo del corazón.

“Id y haced discípulos” es el lema de Río 2003. ¿Cuál considera que será el impacto que tendrá este mensaje a la hora de aplicárselo en la cotidianidad?

Hay que relacionar esta Jornada Mundial de los Jóvenes con el fenómeno de Aparecida, donde se reunieron, en el 2007, los obispos de Latinoamérica y desde donde surgió un documento clave para la evangelización en América Latina. Hay que relacionarlo porque, todavía, nos falta tanto llevar a la práctica lo establecido en Aparecida. En Aparecida se dijo que somos discípulos misioneros de Jesús. Ya el papa Benedicto XVI había marcado que ser discípulo y misionero son dos caras de la misma moneda. “Id y haced discípulos” significa que los jóvenes que vienen a Río 2013 se tienen que convertir misioneros.

¿Cómo se debe afrontar este desafío de ser misioneros en un mundo donde las tentaciones terrenales imperan y, a veces, hacen sucumbir a las personas?

Una palabra clave que decía Juan Pablo II es: “No tengan miedo”. Y Francisco dijo otra a los jóvenes: “Atrévanse a ir contra corriente”. Cuando el mensaje se lleva en el fondo del corazón, aún en un mundo hostil y tan cerrados a Dios, yo creo que puede tener efecto ese mensaje. Cuando nos atrevemos y perdemos el complejo de inferioridad y el miedo nos vamos a convertir en auténticos discípulos misioneros. Esto es lo que el mundo necesita.

¿Qué puntos en común tienen Francisco con Don Orione?

Son tres puntos esenciales donde yo vi la conexión entre Francisco y Don Orione. El primero, y fundamental, la misericordia de Dios. Muchas veces, nosotros no aceptamos esa misericordia cuando Dios está siempre abierto a perdonar. Y Don Orione decía: “Mi Ministerio es un Ministerio de misericordia”. Lo segundo, que es muy propio de Francisco, el salir, el ir a las periferias. Y eso lo dice no sólo con las palabras sino con los hechos. En la misa Crismal, Francisco nos decía que nuestra unción vaya a todo el mundo. Y en eso, Don Orione decía: “Hay que salir de las sacristías”. Y así lo hizo con las obras de misericordia que él desarrolló, entre ellas el Cotolengo. Y la tercera consiste en que Francisco afirma que hay que atreverse a tocar la carne de Cristo, especialmente en los más necesitados, lo más abandonados. Y ese es el mensaje central de Don Dorione.

¿Cuáles son los desafíos terrenales que debe afrontar Francisco?

El de la ecología, algo que él ya lo dejó entrever en la catequesis. Por eso eligió también el nombre de Francisco. La ecología es un tema grave. Otro tema es una humanización de la economía. La economía está en crisis porque está deshumanizada. Hay un capitalismo rabioso que se olvidó del ser humano. Otro tema son los marginados. Otro de los elementos vitales es la paz. Cuando la palabra es de Dios va a tocar los corazones.

¿Francisco es “la voz de los que no tienen voz” como decía el padre Helder Camara?

Se retoma esa afirmación profética de don Helder Camara, quien decía que la Iglesia tiene que ser la voz de los sin voz. Los cardenales han reconocido que América latina tiene una voz para el mundo y esa voz viene de los pobres. Francisco es una síntesis y que va a tener que desarrollarla para que el mundo reconozca que así como va no va más.

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