La cantidad de alojamiento reservado es menor a años anteriores. Lo adjudican al cambio de gobierno.
Aunque el nivel de reservas confirmadas es menor que el que se registraba en años anteriores a esta altura, sobrevuela cierto optimismo en las sierras cordobesas respecto del movimiento que se generará este verano.
La demora en sumar reservas, la mayoría de los operadores turísticos la adjudica a la incertidumbre económica por el cambio de gobierno coincidente con la temporada.
También suponen que la devaluación del peso disminuirá la masa de argentinos que, sin paquetes comprados, imaginaban el sur de Brasil como meca vacacional. El nuevo escenario hace un poco más competitivo los destinos nacionales.
La impresión general es que este verano difícilmente llegue al alto nivel de actividad del anterior. Aunque no descartan que se asemeje a los tres o cuatro años anteriores, que tuvieron niveles aceptables.
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