Tandil explotó en un solo grito y gran cantidad de gente se volcó a las calles de la ciudad, después de que el penal convertido por Maximiliano Rodríguez le diera la victoria al seleccionado argentino frente al de Holanda.
Desde poco antes de las 20, miles de hinchas empezaron a acercarse a la zona céntrica en autos particulares, colectivos, motos y de a pie. Cualquier transporte fue bueno para recorrer las calles de la ciudad a pleno festejo. Dos de los mayores epicentros de la alegría fueron la esquina de Pinto y Rodríguez y la cuadra de Yrigoyen al 500, frente al edificio de El Eco Multimedios.
Antes, durante alrededor de tres horas, la ciudad pareció desierta. La gran mayoría de la gente eligió ver el partido en sus hogares o en otros espacios, destacándose la sala del Incaa Tandil, en el Centro Cultural Universitario. Luego, y hasta altas horas de la noche, las calles se tiñeron de celeste y blanco. La próxima cita es el domingo, cuando nuevamente un país estará pendiente del fútbol.
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