Desde la estatal evalúan concurrir a la Justicia para que se deslinden responsabilidades ante la eventual comisión de delitos, detectados en una auditoría privada.
La auditoría del estudio Dutto y Asociados fue contratada al comienzo de su gestión por el anterior presidente del Directorio, Hugo Germán, al trascender internamente serias irregularidades que se estarían cometiendo en el área de liquidación de sueldos, a cargo del director obrero Eduardo Casadidio, quien de esta manera se desempeñaba en una doble función. El estudio Dutto y Asociados elevó sus conclusiones el 21 de mayo, analizando exclusivamente el sistema de liquidación de sueldos. Sus inquietantes conclusiones circularon internamente, hasta que en junio llegaron al Concejo Deliberante.
Este diario publicó los principales resultados de la auditoría, que revelaban un estado de desmanejo administrativo de la empresa y que luego terminarían con Germán y el secretario de Transporte, Raúl Merino, fuera del equipo de Daniel Giacomino.
Es muy curioso que habiendo circulado en el Concejo el estudio no haya tenido una respuesta legislativa. Más aún considerando que, en sus conclusiones, los auditores advierten que la empresa debe concurrir a la Justicia para que se deslinden responsabilidades ante la eventual comisión de delitos.
La auditoría sostiene en sus conclusiones “que existen pagos duplicados de horas por distintos conceptos (horas normales y vacaciones) en el mismo período”. La inferencia parte del caso del legajo 75 correspondiente a Casadidio, a quien “no se le descontaron las horas extras liquidadas en concepto de vacaciones por los períodos 2007, 2008 y 2009 en la correspondiente liquidación complementaria mensual, por un total de
$ 19.669,32”.
“Informamos que en las vacaciones liquidadas en 2008, 2009 y 2010 al referido dependiente, no se consigna la cantidad de horas liquidadas, lo que implica que dichos cálculos han sido elaborados en forma manual, obviando el sistema actualmente utilizado (Copir)”, sentencia en sus conclusiones.
Omisión de denuncia
Germán contrató la auditoría, pero no siguió sus consejos de concurrir a la Justicia. La razón serían los pedidos formulados por su antecesor, Merino, en ese momento en la Secretaría de Transporte, porque cualquier problema lo iba a implicar a él.
Germán pagó tributo a quien lo había puesto en el cargo y guardó en un cajón una auditoría que confirmó las sospechas y que, además, costó dinero. Ahora, el problema lo tiene su sucesor, Ignacio Olocco, quien si no denuncia las posibles irregularidades podría quedar incurso en la figura de “incumplimiento de los deberes de funcionario público”, como ya se lo han advertido en su entorno.
También Olocco tendrá que atender otros temas menores vinculados a la auditoría. Sergio Garófalo, como responsable de la oficina de recursos humanos, fue quien entregó información a los auditores. Esto habría desatado las iras de incursos en irregularidades, que empujaron al confinamiento de Garófalo, al fracasar en las intentonas para que sea despedido.

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