La fecha fue instaurada para homenajear a las personas que desempeñan trabajos de electricidad o mecánica, chapistas, gomerías, torneros y todos los espacios que dediquen sus tareas al servicio del automotor. Julio Valenzuela, reconocido profesional, señaló que “la actividad se mantiene a raíz de la cantidad de vehículos que hay circulando”.
La fecha fue instaurada para homenajear a las personas que desempeñan su trabajo en un taller ya sea de electricidad o mecánica del automotor, chapistas, gomerías, torneros y todos los espacios que dediquen su trabajo al servicio del automotor.
Para conocer la actualidad del sector, LA OPINION dialogó con Julio Valenzuela, un reconocido mecánico de trayectoria en nuestra ciudad, que comentó que “la actividad se mantiene a raíz de la cantidad de autos que hay circulando. Esta situación genera trabajo constantemente, aunque muchas veces tenemos inconvenientes con los clientes porque la gente anda sin dinero”.
La mayor fuente de trabajo para los mecanicos de nuestra ciudad son los vehículos con más de cinco años de uso. “Trabajamos mayormente con vehículos usados, ya que los rodados de último modelo tienen garantía y vuelven a los talleres de las concesionarias. Nosotros trabajamos hasta rodados modelo 2011 aproximadamente. Sin embargo, los vehículos más nuevos vienen con más tecnología y eso requiere equipamientos y capacitación. Afortunadamente tenemos todas las herramientas para hacer los trabajos necesarios”, manifestó Valenzuela.
Conseguir repuestos originales muchas veces resulta una tarea difícil, más aún si el vehículo es importado o si dejó de fabricarse hace muchos años y aparecen alternativas más económicas que no ofrecen las mismas garantías aseguran los talleristas. “Algunos repuestos están faltando, sobre todo los originales importados de Asia. Los que se consiguen son los alternativos, que son de menor calidad”, señaló el mecánico y agregó que “las piezas chicas y las más comunes se compran en los comercios de Pergamino, mientras que los pedidos más grandes y más difícil de conseguir se piden afuera”.
Otro de los aspectos que genera trabajo en el sector mecánico-automotor es la obligatoriedad de la verificación técnica vehicular. “Muchos autos que tienen algunas piezas con ‘juego’ no pasan la revisión y esa cuestión nos está dando trabajo en la parte de alineación y balanceo”.
Por último, el reconocido mecánico de la ciudad les envió saludos y buenos augurios a sus colegas en el Día del Tallerista. “Les deseo un feliz día esperando que nos vaya bien a todos este año que va a ser bastante duro, sobre todo por la situación económica de los clientes”.
Mecánicos
Hay varias clases de mecánicos, entre ellos egresados de alguna escuela técnica, que con el transcurso del tiempo se instruyeron y trabajan responsablemente utilizando los manuales de fábrica -si los hay-, y elementos de prueba para reparar automotores.
Pero están los otros, los que por lo general se iniciaron como aprendices, ayudantes o peones en un taller. La mayoría se dedica a atender autos cuya tecnología es la clásica: distribuidor, platinos, condensador y carburador. Tanto unos como otros son hombres que aman su oficio.
Algunos poseen instrumental adecuado para trabajar con los autos modernos con encendido electrónico y alimentación por inyectores; otros no pueden adquirir esos elementos pero solucionan los problemas.
La profesión de chapista se aprende con los años y normalmente con la ayuda de un oficial durante las actividades como aprendiz y con vocación.
Es una profesión muy artesanal y requiere de mucha experiencia pues se hacen trabajos complicados.
Algunos de los trabajos habituales de los chapistas son reparación de abolladuras en general, entendimiento y uso de la bancada, presupuestos para peritaciones, soldadura con todo tipo de máquinas, para multitud de objetos y materiales, reparación de plásticos (paragolpes, faldones), de cerraduras y derivados y reparación de asientos.
Por otra parte, los pintores desempeñan trabajos como: pintado general y parcial con multitud y variedad de productos, aplicación de fondos y enmasillados, lijados de todo tipo, entendimiento de programas informáticos para fórmulas de colores y colorimetría y pulir diferentes tipos de imperfecciones, entre otras tareas.
Los talleristas en general cumplen una singular función social asumiendo la responsabilidad de reparar y mantener en servicio miles de automotores de todo tipo que son utilizados por la gente, en la mayoría de los casos, para ir al trabajo. Los talleristas tienen su parte en los procesos de producción, de progreso y de bienestar de las comunidades y bien merecen un cálido abrazo en éste, su día.
Atrap
En nuestro medio, los talleristas son apoyados por Atrap (Asociación de Talleres de Reparaciones de Automotores de Pergamino) que trabaja para ofrecer beneficios a los trabajadores del sector, tales como representación gremial en los convenios colectivos de trabajo, cursos y capacitaciones para innovar la tarea en los talleres, créditos bancarios, obra social, etcétera.
Una de las mayores dificultades que advierten quienes se desempeñan en los talleres, es la falta de nuevos mecánicos y talleristas. La profesionalización ha hecho que las nuevas generaciones no aprendan los oficios de sus padres o abuelos. De esta manera la profesión que antiguamente se trasladaba de una generación a otra no es continuada y se produce entonces la falta de personal capacitado en la materia.
Certificación de talleres
Uno de los trabajos que realiza Faatra es el relacionado con la certificación de los talleres, y la certificación de las especialidades de reparación y mantenimiento del automotor. Para esto se debe capacitar al personal, para que los trabajadores del rubro tengan similares niveles de conocimiento a nivel nacional.
Es importante destacar que los talleristas deben tener título oficial ya que de ellos depende el buen funcionamiento de los vehículos. En este sentido, uno de los artículos de la Ley de Tránsito, con referencia al prestador de servicio aclara que los talleres habilitados necesariamente deben tener un responsable que sea técnico o ingeniero. Ante esta disposición, se genera un problema entre los propietarios de talleres que no tienen títulos pero sí una trayectoria que los avala. Una posible solución a esta problemática es la instauración de la certificación de competencias laborales. Para la entrega de este certificado, los conocimientos del tallerista suman puntaje para legalizar la responsabilidad que tiene el dueño del taller que no posee título. Este certificado es único, intransferible y cuenta con el aval de la Organización Internacional del Trabajo. Motivo por el cual existe un registro nacional de los talleres habilitados.
Con la aplicación de esta normativa, el trabajo está garantizado para los usuarios que soliciten el servicio de talleres.
Todas las medidas dispuestas por la Federación están orientadas a mejorar la calidad de los servicios ya que al igual que en la mayoría de las profesiones y oficios la renovación es constante, tanto de los conocimientos como de los equipamientos.
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