El equipo marplatense no pudo disimular en el campo de juego los problemas externos y la pasó mal ante uno de los candidatos. La visita marcó diferencias en el primer tiempo y después manejó el partido. El otamendino Diego Martínez hizo dos goles.
Se dice que el fútbol es la dinámica de lo impensado. De hecho, muchas veces se vio al débil festejar ante el poderoso. Pero, a la larga, siempre prima la lógica. Alvarado, que consiguió puntos impensados ante Tiro Federal, Ferro de General Pico y, sobre todo, Libertad de Sunchales y Unión, no pudo disimular dentro del campo los problemas externos. Ayer la pasó mal ante uno de los candidatos, por errores propios y virtudes ajenas.
Talleres dejó en evidencia al equipo marplatense, al que derrotó 3 a 1 en el estadio Mundialista, en el partido pendiente de la tercera fecha del torneo Federal A de fútbol. Así, los de Córdoba achicaron a tres puntos la diferencia con Unión de esta ciudad, líder de la Zona 5.
Un mes sin entrenar en conjunto por varios meses de sueldo adeudado es dar mucha ventaja en esta categoría. Más si enfrente hay un rival profesional con el presupuesto y plantel de Talleres. Los dirigidos por Carlos Miori no tuvieron respuestas físicas ni futbolísticas. Sí orgullo para no caer por goleada.
En el tramo inicial la visita marcó claras diferencias. Manejó la pelota con criterio y tuvo profundidad por los costados. Alvarado, como era de esperar, achicó espacios hacia atrás para intentar complicar la generación rival y jugó mucho en largo para el sacrificado Brian Cortadi. Sin embargo el plan no salió tal lo deseado. Primero, porque Talleres se mostró preciso en campo contrario y siempre tuvo alternativas de pase con la subida de los laterales y la movilidad de los mediocampistas. Y después porque se equivocó más de la cuenta en la salida y volvió a sufrir un gol por un error individual. En realidad no hay que quitarle méritos a Gabriel Carabajal, quien realizó una gran maniobra por derecha, y Rodrigo Chaves, que fue a buscar el pase al espacio libre. Pero el marcador se abrió por una "pifia" en el rechazo de Alberto Alarcón, sobre los 14'.
Después, la visita cedió la iniciativa. Alvarado tuvo un poco más la pelota pero pocas veces logró progresar hasta el área rival. Apenas lo hizo por una arremetida individual de Alejandro Carrizo o un error en la salida de Elías Bazzi que terminó con un remate defectuoso de Mauricio Di Martino.
Cuando Talleres recuperó la memoria concretó. Fue a los 37' tras un desborde de Martiñonez por izquierda y un excelente centro para el cabezazo goleador de Diego Martínez en dirección contraria a la trayectoria de la pelota.
Si remontar dos goles era una misión casi imposible para un equipo sin la preparación física adecuada, mucho peor después del tercer tanto en los minutos iniciales del complemento. Cristian Paganelli falló en un pase, Agustín Díaz asistió en profundidad a Martiñonez con la defensa saliendo y éste cedió al medio para que Martínez empuje la pelota a la red. A los 18' Alvarado volvió ilusionarse con el descuento de Facundo Márquez: el delantero de Peñarol apareció a la carrera por el centro para meter la cabeza ante un buen centro del recién ingresado Leonardo Verón.
Alvarado fue con amor propio, pero casi nunca complicó a Talleres. Apenas lo hizo un par de veces en jugadas de pelota quieta con Leonardo Gogna como protagonista.
El equipo de Sergio Coleoni ya no puso el pie en el acelerador, pero su triunfo nunca corrió riesgos.
Alvarado mostró que hoy está muy lejos del nivel de la categoría. A esta altura, los jugadores hacen lo que pueden. Por eso, la gente los despidió con aplausos.
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