El MPN hará la suya sin regalar nada a nadie

El escenario político del año se perfila ya con mayor claridad, en función esencialmente de las definiciones en el partido que gobierna la provincia, el MPN: no hará internas por cargos por acuerdo de todos sus sectores, y robustecerá sus candidatos, salgan estos de la negociación o de las elecciones.

Lo que ha definido el MPN no puede desprenderse de la coyuntura –difícil- que enfrenta su gobierno. El largo conflicto docente le exige determinación, autoridad, firmeza, tanto como a la oposición le plantea raciocinio. La larga espera por el renacimiento petrolero empieza a acortarse pero sin seguridades. Y se confirma que los grandes proyectos que no dependen de la decisión local –Chihuido, Potasio- se caen o demoran a contramano de las urgencias.

Lo primero que había definido el MPN ya era muy importante, aunque pasó casi desapercibido para muchos analistas. El hecho de integrar listas propias sin alianzas con el kirchnerismo –es decir, sin alianza nacional- fue el primer dato de la coyuntura. El MPN asumió de frente que no resolverá si es K ó anti-K, pero competirá con los K en Neuquén. Es más: es al que deben vencer si pretenden quedarse –como se ha dicho- con dos senadores este año.

Esa primera definición prefiguraba la importancia que le daría el MPN a este año electoral como escalón imprescindible hacia lo que se anticipa como una dura batalla, la del 2015. Ahora, con la prolongación por un año de la actual dirigencia, es decir, con Jorge Sobisch conduciendo el partido, y Jorge Sapag la Convención a través de sus hombres de confianza, reafirma el sendero y anuncia ya con mayor fuerza que competirá e irá por todo.

Esto también se confirma con la progresiva aparición pública, en un momento complicado, de Jorge Sobisch. El presidente del MPN en las últimas horas salió a respaldar fuertemente al gobierno con motivo del conflicto docente. Salió a denunciar que la actual dirigencia de ATEN pretende meter en una encerrona al gobernador Sapag. Dijo, concretamente, tener información de que los gremialistas quieren “bancar” el conflicto hasta la extra larga Semana Santa de este año, para reproducir un ambiente de “caos” similar al registrado en 2007, cuando fue la muerte de Carlos Fuentealba.

El titular del partido parece absolutamente conciente de su rol provocador en este momento. Es como si el MPN hubiera decidido asumir en plena conciencia la política de las dos caras. Sobisch ataca, mientras Sapag se reserva para la negociación. “No escucho a los dirigentes políticos, a los diputados, hablar de este conflicto docente”, dice Sobisch. El MPN presiona, porque percibe que debe cambiar el rumbo del progresivo descontento social que avanza en Neuquén, y avanza en el país.

En ese descontento el MPN no quiere estar pegado. El desapego del kirchnerismo militante que ejerció durante la primera gestión de Sapag es cada vez más evidente. Sapag no rompe, pero el MPN –a través de Sobisch, fundamentalmente- avisa que jugará en función de sus intereses, no para que se favorezcan intereses ajenos.

Hay que tomar en cuenta esta sinceramiento de las características esenciales de la escenografía electoral del año. Porque jugará el kirchnerismo; y jugará el antikirchnerismo; pero también jugará el MPN, y no será posible ubicarlo en un bando ni en el otro.

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