Suspenden instalación de la zona roja en el Bosque y buscan otra alternativa

El próximo jueves volverán a reunirse para definir los pasos a seguir
Las comunidades educativas de los colegios Albert Thomas y Nuestra Señora del Valle, entidades sociales y culturales del barrio donde se encuentran esos establecimientos, representantes de la parroquia de 57 entre 1 y 2, vecinos del lugar y del barrio El Mondongo, convinieron ayer con el secretario de Control Urbano de la Comuna platense, Gustavo Luzardo, suspender el convenio que contempla instalar la zona roja en 115 entre 54 y 60 hasta el jueves próximo, día en que volverán a reunirse “para llegar a un acuerdo”. Ese acuerdo incluye “la búsqueda de un sitio alternativo” para crear la zona roja, de modo que del próximo encuentro “participarán los vecinos de calle 66” con quienes se suscribió el convenio para trasladar la actividad trans a aquel sector del Bosque. En cuanto a las asociaciones que representan a ese colectivo y que también suscribieron el convenio, el funcionario municipal dijo a este diario que se encargará personalmente de transmitirles la nueva situación que surgió del encuentro de la víspera. La reunión entre los colegios, las entidades vecinales y los habitantes del barrio con Luzardo se llevó a cabo en la parroquia Nuestra Señora del Valle y duró unas dos horas. “Este es un paso más de una serie de medidas que venimos llevando adelante en forma muy organizada para evitar el desembarco de la zona roja”, dijo el vecino Luis Malpeli al funcionario comunal cuando comenzó el encuentro. “ACA NO” “Traer la zona roja de 66 a este lugar implica solucionar un problema en un barrio para trasladarlo a otro, y nuestra intención no es hacer lo mismo con vecinos de otro sector de la Ciudad, pero lo que queremos dejar muy claro es que acá no”, enfatizó una mujer. A partir de ese momento, alumnos de ambos colegios resaltaron los inconvenientes que atraviesan “a diario” sus compañeros y los trabajadores de los establecimientos. “En la puerta del industrial hay chicos que a las 6 de la mañana ya están esperando para entrar, mientras que los últimos salen después de las 10 y media de la noche, y tienen que convivir con gente que les pide plata, los molesta; hace poco intentaron robarle al portero. Además, en el Bosque se desarrollan actividades de Educación Física”, apuntó el presidente del centro estudiantil de la escuela de avenida 1, Agustín Cerdá. Una madre apuntó que “la calle 115 es el patio trasero de un colegio de 1.900 alumnos, adonde van chicos y chicas de 12, 13, 14 años. ¿No pensaron en eso?”, le preguntó a Luzardo, quien respondió que “en ningún momento quisimos trasladar un problema de un lugar a otro. Sucede que es un tema muy complicado, porque si no encontramos un sitio para organizar y regular la actividad, se extenderá por todos lados sin control alguno”. En ese marco, el secretario de Control Urbano se comprometió a “no innovar”, y propuso una nueva reunión a realizarse el jueves que viene para tratar de “buscar una solución”, indicó. Por su lado, los presentes asumieron el compromiso de “pensar alternativas y ayudar al Municipio”, como expresó el párroco Gustavo Cicchino. En cuanto a los trabajos que se vienen realizando para instalar baños químicos, gazebos y luminarias, se acordó que se continuará sólo con la colocación de los aparatos de iluminación porque tienen que ver con un viejo reclamo del barrio en materia de seguridad. Los vecinos resaltaron que se sienten “intrusos” en su propio barrio. “Convivimos con peleas, corridas, piedrazos, jeringas, preservativos, tenemos que cerrar las ventanas temprano y en verano no podemos salir a sentarnos tranquilos en la vereda. Y si le decimos algo a alguien, nos insultan. Es decir que somos nosotros los que molestamos”, ironizó una mujer, visiblemente ofuscada. “Hace años que convivimos con esto. Desde el Albert Thomas se hicieron miles de pedidos para hallar una solución y nunca tuvimos respuesta. Encima, ahora quieren legalizar la situación. No lo vamos a aceptar”, disparó Luis Malpeli.

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