Surgieron abiertamente las primeras fisuras en la interna justicialista capitalina

Las diferencias, hasta ahora, eran puertas adentro, pero nadie negaba su existencia. Sin embargo, en la sesión de ayer, los ediles del justicialismo no se esmeraron demasiado para mantener esas incongruencias en un ámbito interno.
Las diferencias, hasta ahora, eran puertas adentro, pero nadie negaba su existencia. Sin embargo, en la sesión de ayer, los ediles del justicialismo no se esmeraron demasiado para mantener esas incongruencias en un ámbito interno. La puja de poder entre alperovistas y amayistas tuvo su primer round meramente explícito, donde la pirotecnia verbal desatada solamente fue el preámbulo de un conflcito que promete ganar en intensidad.

Al momento de ingresar en el tratamiento de una temática de un tenor casi de nula significancia política, como lo fue la autroización para que un centro privado de cardiología (sito en calle Rivadavia al 500) pueda ampliar sus instalaciones, el delfín ultraamayista Germán Alfaro puso el dedo en la llaga y desató el malestar de sus pares, pero que responden a las directrices impuestas por el propio José Alperovich.

Al tomar la palabra, Alfaro solicitó que el proyecto aludido retorne a la comisión de Obras Públicas y Estética para un mayor análisis del mismo, puesto que no le fueron alcanzados los estudios y datos necesarios para adoptar una decisión al respecto. Además, indicó que al otorgar la excepción con esta institución, luego deberán actuar de igual forma con las que soliciten un trato en igual sentido.

Esteban Dumit (alperovista) pidió que se pase a un cuarto intermedio, no sin antes quejarse: “en lo político se debe actuar en bloque” y dijo que Alfaro desconoce del tema en cuestión puesto que no asiste a las reuniones de comsión. Al retorno del receso, Eloy del Pino (amayista) de forma indirecta pareció aludir a lo que se trató en la reunión manetnida durante la suspensión solicitada: “no veo por qué se molestan ante un pensamiento diferente, si integramos un mismo partido democrático, yo pienso lo que quiero porque soy dueño de hacerlo”, lanzó.

Ernesto Nagle no perdió tiempo y le retrucó lo manifestado: “no coincido con Eloy al decir que aquí hay problemas de bloque, esto pasa porque los concejales se ausentan de las reuniones”, en referencia a Alfaro.

Santiago Cano quiso aplacar las tensiones al referir que “toda esta situación se trata de discusiones técnicas y no políticas, esto lo digo para que mañana no seamos la comidilla de los medios. En el justicialismo hay independencia de criterios y uno puede decir lo que quiera”, sostuvo. Por su parte, Alfaro, a modo de concluir con el conflicto indicó que “pudo haber fallado la comunicación entre nosotros, si yo tengo una excelente relación con usted (por Cano)”. Finalmente, nueve votos contra siete determinaron que el proyecto sea aprobado, en medio de las primeras esquirlas en la interna justicialista de la Capital.

Comentá la nota