El problema se registra en un pozo petrolero abandonado en 1968. YPF deberá reabrir y abandonar dicho pozo de acuerdo a los actuales protocolos. Su sellado definitivo implica que tendrá que ser totalmente cementada su profundidad.
Hace un tiempo que los habitantes de las calles Los Ferroviarios y Juan Zabalo del barrio Las Orquídeas, en Kilómetro 5, perciben un fuerte olor a gas. Todas las sospechas apuntaban a la fuga de alguna cañería de la red del sector. Sin embargo, en los últimos días se comprobó que se trataba de una surgencia de un viejo pozo de la ex estatal YPF, donde luego se urbanizó.
Los vecinos del plan de casas construido por el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) comenzaron a preocuparse al sentir un fuerte olor que parecía provenir de debajo de la tierra.
Denunciaron la situación a la distribuidora de gas Camuzzi, quien corroboró que la pérdida no provenía de uno de sus ductos y por ende comunicó la situación a la Secretaría de Hidrocarburos, que es el ente provincial que podía determinar a qué empresa pertenecen los pozos petroleros sellados en el sector antes de la construcción de las viviendas.
Al recibir la visita de Diario Patagónico, ayer Margarita Olivera y otros vecinos manifestaron su preocupación por el movimiento que empezaron a observar hace algunos días en la calle Los Ferroviarios, que rápidamente quedó limitada al acceso vehicular y se colmó de máquinas y camionetas de YPF, la Secretaría de Medio Ambiente, Defensa Civil y custodia policial.
Los vecinos están pidiendo que se le den mayores precisiones sobre los trabajos que allí se realizan, por cuanto los operarios no están facultados por la compañía petrolera para dar detalles de la situación y eso genera más incertidumbre entre los habitantes del sector que cuentan: “nos abrieron las veredas y todos sospechamos que es por un escape de gas de un pozo viejo, pero nadie lo confirma”, indicó José.
DEBERAN VOLVER A SELLARLO
Diario Patagónico se comunicó con fuentes empresariales que confirmaron la presunción de los vecinos y aseguraron que se está trabajando sobre un pozo que fue abandonado por la ex estatal YPF en 1968. Es decir lleva 42 años inactivo, pero que debido al tipo de técnica que se utilizaba en esa época, su sellado no quedó en condiciones óptimas.
Por esa razón, YPF solicitó a la Secretaría de Hidrocarburos de Chubut el permiso correspondiente para intervenir sobre ese pozo que por haber pertenecido a Yacimientos Petrolíferos Fiscales tiene ficha y legajo en las oficinas de la ahora compañía privada.
YPF deberá reabrir y abandonar dicho pozo de acuerdo al protocolo establecido por la resolución Nº 05/95 que fija las pautas tecnológicas para el sellado definitivo, ya que tendrá que cementarse el viejo pozo en toda su profundidad.
En suma YPF debe reabandonar el pozo con otra tecnología, un procedimiento que se desarrollará un equipo especial que llegará de Buenos Aires y cuya tarea podría demandar entre 7 y 10 días, ya que es necesario volver a descubrir la boca del pozo.
Las fuentes empresariales también indicaron que producto de esas tareas, la mencionada empresa utilizó un terreno baldío perteneciente al IPV para alojar las máquinas y no afectó ni rompió infraestructura alguna en el sector.
GRAN INVERSION
Como se sabe, hechos de este tipo han sucedido con anterioridad y sin ir más lejos, pesa todavía en terrenos judiciales el caso del vecino de Palazzo que adquirió un terreno municipal y luego con un crédito del Banco Hipotecario accedió a su vivienda. Si bien el pozo era de YPF estatal, el vendedor estaba en conocimiento de la existencia de este pozo sellado hace años y por esa razón es que hoy el dueño de la propiedad acciona judicialmente contra el Estado y contra la operadora, en tanto la vivienda permanece deshabitada y con custodia de parte de la empresa.
En el barrio Las Orquídeas sucede lo mismo, el pozo ha sido cercado y permanecerá con vigilancia policial hasta tanto se realicen las tareas y esté finalmente sellado. En este caso, la situación parece diferente porque el pozo está en la calle, pero los vecinos no dejan de temer que pueda afectar o impactar de alguna manera sobre sus casas.
Como se dice desde la operadora, éste y el de Palazzo son pozos que pertenecen a la ex estatal YPF y si bien la empresa ahora privada se hará cargo del sellado y reabandono, luego discutirá con el Estado para el pago de los gastos que ocasiona el abandono de un pozo que no solo demanda varios días sino de técnicos y equipos especiales. No obstante desde la empresa, las fuentes consultadas dan cuenta que es poco probable que éste pozo genere problemas, ya que es solo una pequeña surgencia y estiman que su sellado será poco traumático.
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