Rodolfo Benjamín Suárez y Cristian Jesús Morcillo Castillo quedaron procesados por el homicidio del docente universitario, Diego Esper, encontrado muerto en su departamento el pasado 16 de septiembre. Para el juez, Suárez le habría provocado la muerte.
En tanto el stripper, Morcillo, mantendrá su libertad provisoria a la espera del juicio.
Suárez está sindicado como probable autor del delito de homicidio calificado por alevosía en perjuicio de Esper, mientras que Morcillo está procesado por posible encubrimiento.
Diego Esper, concurrió por última vez a dictar clase un día viernes, luego de lo cual sus familiares no se contactaron con él.
Ante ese silencio su padre y su hermana, llegaron desde Tartagal encontrándolo sin vida el 16 de septiembre, en una de las habitaciones de su departamento en Deán Funes al 300.
El procesamiento de Suárez está fundamentado en los contactos telefónicos que figuran en el celular de Esper entre el 9 y el 10 de septiembre.
Llamadas
Para individualizar al interlocutor de las llamadas, se acudió al número de IMEI (International Mobile Equipment Identity) del teléfono celular con el cual se efectuaron los contactos.
Suárez por lo tanto fue la última persona que habló con Esper antes de su muerte.
El motivo principal de la presencia de Suárez en la ciudad era la operación de su esposa.
Para el magistrado los datos obtenidos durante la instrucción permiten sostener con cierto grado de probabilidad que Suárez fue quien acabó con la vida de Esper en circunstancias en las que se encontraba en el departamento de la víctima, en un ámbito de confianza y luego de haber mantenido relaciones sexuales.
En el caso de Morcillo, fue determinante la remera secuestrada en su domicilio. Esta remera contenía, según el resultado del estudio comparativo de ADN, material biológico del lugar del hecho, es decir que lo coloca en el escenario del crimen. Morcillo tenía además en su poder la llave del departamento lo que le permitió al juez inferir que ingresó al lugar y al ver la escena, asumió una conducta tendiente a desvincularse no sólo del crimen sino de cualquier relación con la víctima misma.
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