Superlativa y sin fronteras

Superlativa y sin fronteras
Violetta brilló en el estadio Ruca Che con un megashow de primer mundo que fue festejado por 8 mil niños (en dos funciones) que vivieron un acontecimiento histórico para la zona.

Con un show impactante y de alta calidad por donde se lo mire, Voletta, el nuevo fenómeno social, arrasó ayer en dos funciones el estadio Ruca Che al congregar a 8 mil teens que vivieron un acontecimiento único y que quedará registrado de por vida en la memoria de los niños neuquinos. Martina Stoessel, trasformada en una figura fuera de serie que no tiene frontera alguna, es la responsable de este suceso que genera una explosión en donde desembarque. Y esta ciudad no fue la excepción, porque desde tempranas horas padres “cuarentones” se apostaron en la calle Antártida Argentina para hacer la cola de ingreso al estadio.

Dos años atrás cuando “Violetta” irrumpía en la pantalla de Disney Channel, nadie imaginaba el fenómeno en que se convertiría. Dos temporadas después, igual cantidad de discos y un sinfín de shows en vivo, como los que ayer se vivieron con un estadio al tope, demuestran que su popularidad no encuentra umbral.

“¿Cómo están?, ¡¡¡Neuquén!. Quiero escucharlos cantar y bailar con nosotros”, fueron las primeras palabras de la estrella adolescente, que abrieron paso a una ovación interminable y a un show que para muchos será inolvidable.

Sin dudas, Stoessel, protagonista de la tira juvenil, tiene las cualidades artísticas y el carisma para ponerse al frente de un producto de estas características, y así lo demostró en escena: histriónica, de voz impecable y una soltura al bailar que contagia energía. Pero también es cierto que, el hecho de ser parte de la factoría Disney es garantía de que el precio de la entrada, cualquiera haya sido, estaba más que justificado.

Lo de Violetta es superlativo en todo sentido, pero más aún en términos técnicos. Se trata de cuestiones en las que el público quizás, no repara, pero que hacen posible justamente que no exista “detalle”, que no se vean “los hilos” de la historia y que la trama fluya sin ediciones, como sí sucede en la televisión.

Tanto el vestuario, como la puesta de luces y el escenario fueron imponentes. Con una megapantalla de led de fondo, dos laterales enormes y otras nueve distribuidas en dos niveles, las imágenes sirvieron algunas veces para ilustrar la canción de turno, y otras para trasladar a los 11 integrantes del elenco hasta On beat, el mismo estudio donde transcurre la acción de la tira.

Es que lo de Violetta es, en gran parte, un show musical, pero no deja de lado la historia que, sin dudas, cautivó a millones de fanáticas en el mundo entero: la de esa chica buena y talentosa que va detrás de su sueño.

Así, cada una de las canciones está justificada e hilvanada por pequeñas escenas donde aparecen las disputas y rivalidades que, al igual que en la serie, se viven entre los personajes de Violetta (Martina Stoessel) y Ludmila (Mercedes Rodríguez Lambre), o de León (Jorge Blanco) y Diego (Diego Domínguez).

Cada uno de estos pasajes fue atentamente seguido por las miles de niñas que colmaron el estadio del Oeste con la ilusión de corroborar que la estrella que adoran existe en realidad. Y entre agudos gritos dedicados al galán de turno o largos abucheos y exclamaciones para los malvados de la tira, se metieron de lleno en la historia.

“Diego, no seas farsante”, gritó una niña desde su asiento, compenetrada con lo que allí estaba pasando, mientras otras soltaron lágrimas por León.

El resto fueron canciones, no por nada uno de sus temas dice “la música será la clave”; y en una lista de más de 20 hits, –o al menos así lo hizo sentir el público que cantó una a una todas las estrofas– sonaron “Hoy somos más”, “Tienes talento”, “Euforia”, “Habla si puedes”, “Podemos”, “Ahí estaré”, “Are you ready for the ride”, “Alcancemos las estrellas”, “Voy por ti”, “Nuestro camino”, “Veo veo” y “Te fazer feliz”. También pasaron “Yo soy así”, “Mi mejor amiga eres tú”, “Como quieras”, “Te esperaré”, “On beat”, “Juntos somos más”, “En mi mundo”, entre otros, que fueron interpretados al ritmo de una potente banda (dos guitarras, bajo, teclado y batería), que sonó impecable y digna de grandes conciertos de rock.

Hace 15 años atrás “Chiquititas” –creado y diseñado por Cris Morena– daba la patada inicial en los imponentes espectáculos para un público teenager. Sin querer marcó un camino que hoy es tomado y transitado por “Violetta”, que como todo suceso que se da en etapas de plena adolescencia no sabe de fronteras y límites.

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