Tras la aparición de otros 28 cuerpos, la procuradora general de México, Marisela Morales, anunció que los cadáveres hallados en fosas en el norteño estado de Tamaulipas suman 116, la mayor matanza de este tipo registrada en el país. La funcionaria precisó que los asesinatos, por los que fueron detenidas 17 personas, se empezaron a conocer la semana pasada a partir de la aparición de las primeras fosas en el municipio de San Fernando.
El gobierno del presidente Felipe Calderón dispuso reforzar la presencia de militares y policías federales en la zona, fronteriza con los Estados Unidos, ante las “atrocidades” cometidas por grupos de la delincuencia organizada, dijo el ministro de Gobernación, Francisco Blake.
Algunas de las víctimas eran pasajeros de autobuses bajados por la fuerza y secuestrados por causas que se investigan en esta región del noreste de México, que es ruta de migrantes que buscan llegar a los Estados Unidos y territorio de cárteles de las drogas.
Hasta hoy se sabía del hallazgo de 88 cadáveres en 14 fosas en el municipio de San Fernando, donde el año pasado fueron asesinados 72 migrantes centro y sudamericanos por supuestos miembros del grupo de Los Zetas que, según un sobreviviente, pretendían reclutarlos a la fuerza.
En el anuncio ante la prensa estuvo también el gobernador de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú, que ganó las elecciones el año pasado después de que su hermano Rodolfo, que era el candidato original, fuera asesinado seis días antes de los comicios. Blake manifestó su sensibilidad con el “drama que vive cada una de las familias” de las víctimas de Tamaulipas.
Desde que Calderón asumió la presidencia en diciembre de 2006 y lanzó una guerra abierta contra el narcotráfico, en México se han registrado 36 mil muertos en combates o asesinatos entre bandas. <

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