En Sumampa, Polti realizó una enérgica defensa de la vida de los niños por nacer

“Queremos reconfirmar la necesidad imperiosa de priorizar el derecho a la vida en todas sus manifestaciones, poniendo especial atención en nuestros hermanos excluidos e indefensos, que también son los niños por nacer”, dijo el obispo. La villa vivió una jornada plena de fe con feligreses que llegaron desde distintos lugares del país.
Ante miles de personas, el obispo diocesano de Santiago del Estero, monseñor Francisco Polti ofició anoche la misa central en la fiesta de Nuestra Señora de la Consolación de Sumampa, donde hizo un nuevo pedido por el derecho a la vida y un claro y fuerte rechazo al aborto.

“Queremos reconfirmar, en este camino del Bicentenario y de modo especial durante el 2011, la necesidad imperiosa de priorizar en nuestra patria el derecho a la vida en todas sus manifestaciones, poniendo especial atención en nuestros hermanos excluidos e indefensos, que también son los niños por nacer”, dijo en su homilía.

“Al fijar nuestra mirada en Nuestra Señora de la Consolación –prosiguió- contemplamos la maternidad de María como Madre de Dios y Madre nuestra, a través del Niño que acuna entre sus brazos, Nuestro Señor Jesucristo. En Ella, en María, comprendemos el ‘sí’ a la vida”.

Citó también la carta encíclica del Papa Benedicto XVI, “Salvados en la esperanza”, en la que recordó: “Por ti, por tu ‘sí’ (-el de Santa María-) la esperanza de milenios debía hacerse realidad, entrar en este mundo y su historia. Tú te has inclinado ante la grandeza de esta misión y has dicho ‘sí’: ‘Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra’ (Lc 1, 38). María, nos recuerda el Concilio Vaticano II, no fue instrumento puramente pasivo en las manos de Dios, sino que cooperó a la salvación de los hombres con fe y obediencia”.

Sacramentos

En otro tramo de su mensaje, Polti expresó: “Los sacramentos son fuerzas que brotan del Cuerpo de Cristo siempre vivo y vivificante, son las obras maestras de Dios que están ordenados a la santificación de los hombres, en dar vida a cada uno de nosotros. Los sacramentos nos dan o hacen crecer la vida de la gracia. Para ayudarnos en cada etapa y en todos los momentos de nuestro peregrinar el Señor quiso dejarnos los siete sacramentos, signos sensibles de su gracia”.

Y para reafirmar su defensa a la vida, dijo: “María, da nuevamente su ‘sí’ en el nacimiento de la Iglesia.

En el día de Pentecostés Santa María se encontraba en oración junto con los discípulos de su Hijo Jesús, en espera del don del Espíritu Santo. Casi desde los inicios de la evangelización de nuestra tierra santiagueña, y en el nacimiento de nuestra Iglesia que peregrina en Santiago del Estero, María dice ‘sí’. Desde aquí, desde Sumampa Viejo, Ella nos guía y acompaña con su amor maternal, nos enseña qué es el amor y dónde tiene su origen, su fuerza siempre nueva.

Nuestra Madre nos enseña a detenernos ante nuestros hermanos más necesitados, excluidos e indefensos, poniendo particular atención a sus necesidades espirituales y materiales. Muchas veces nos damos cuenta de que nosotros no podemos, con nuestras pobres fuerzas, hacer mucho, pero como Ella, hay algo que siempre está a nuestro alcance: dejarlo todo en las manos de Jesús, las mejores manos, como María hizo en las bodas de Caná.

“Hoy María repite constantemente su ‘sí’ –continuó- y nos enseña a decirlo a cada uno de nosotros ante la invitación que nos hace a seguir de cerca al Niño que nos muestra y acuna entre sus brazos, Jesucristo, Nuestro Señor. ¡Qué agradable y consolador es tener a María, su imagen, su recuerdo, su dulzura, su humildad y su pureza, su grandeza delante de nosotros que queremos caminar tras los pasos del Señor; qué cercano a nosotros está el Evangelio en las virtudes que María personifica e irradia con esplendor humano y divino. Nuestra Señora de la Consolación de Sumampa, Mujer del ‘sí’, enséñanos a creer, esperar y amar contigo; y apostar siempre por el don de la vida como tú lo hiciste. Así sea”.

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