Se suicidó el autor del femicidio perpetrado en Posadas

Se suicidó el autor del femicidio perpetrado en Posadas

POSADAS.  Enceguecido de ira y con la cabeza puesta únicamente en matar, un hombre recorrió alrededor de 40 kilómetros a bordo de su moto, llegó hasta la casa de su ex pareja y sin mediar palabras la ejecutó de dos balazos en la cabeza, hirió con el mismo revólver a una hija menor de la mujer y finalmente escapó.

Diecinueve horas más tarde, en San José, el sujeto identificado como Andrés Senem (45) fue localizado por la Policía cuando aguardaba un micro en una parada de colectivos en el cruce de la ruta nacional 14 y la provincial 105; y antes de ser arrestado se quitó la vida de un disparo en la sien izquierda. 

Los episodios de extrema violencia comenzaron minutos antes de las 21.30 del lunes, en una vivienda de la calle 72 A, manzana 12 de la chacra 102 de esta ciudad.

Hasta ese lugar llegó, desde la localidad de San José, el gomero Andrés Senem (45). Se bajó descontrolado del rodado y arremetió contra Juana Graciela Alderete (52), que estaba en la galería de la propiedad tomando mate con una vecina, testigo directo de la mortal secuencia.

Sin ningún tipo de contemplación y preguntando a viva voz sobre la identidad de otro hombre al que acusó de estar con la mujer, el sujeto la desestabilizó de un certero golpe con el casco y le disparó dos veces en la cabeza con un revólver calibre 22.

El alboroto alertó a la hija de la víctima fatal, Yamila Johana (13), que descansaba en el interior de la casa y su primera reacción fue salir para ver qué pasaba. Ni bien se asomó a la puerta, Semen la recibió con un balazo que impactó en su boca.

Malherida y ensangrentada, sin entender muy bien qué pasaba, trastabillando, la nena volvió atrás sus pasos y se escondió en una de las habitaciones, en tanto que la vecina atinó a hacer lo mismo pero se encerró en el baño, rezando para que el asesino no acabe con su vida.

En el patio, Semen estuvo unos minutos observando el cuerpo de su ex pareja y una vez seguro de que no respiraba, salió raudamente con su moto tipo cross -color blanca- desviando por los angostos pasillos del barrio.

Los vecinos que viven frente a donde se cometió el crimen avisaron de inmediato a la Comisaría Sexta, cuyos uniformados llegaron al lugar quince minutos después y más allá de las pericias asistieron a la adolescente, que fue trasladada al Hospital Madariaga.

Sin conocer sobre el fatal desenlace, la nena continuaba internada al cierre de esta edición y los médicos que la atienden planificaban la realización de una cirugía para extraerle el proyectil que aún estaba alojado en su boca.

A los tiros en San José

Los datos aportados por los testigos, más el testimonio de la adolescente herida, permitió reconstruir los momentos previos al mortal ataque y asimismo, seguir los pasos del homicida que luego de cometer el hecho se dirigió hacia su pueblo de origen.

Se supo así que media hora antes de matar a su ex pareja fue visto en un sitio oscuro de uno de los pasillos que atraviesa el barrio y que luego del ataque, volvió a cargar el arma homicida en ese mismo lugar, frente al cadáver de la mujer.

La Policía siguió de cerca sus pasos tras fuertes indicios de que ya estaba en la gomería de la que es propietario, ubicada a unos 200 metros del cruce de la ruta nacional 14 y provincial 105, en San José.

Hacia allá fueron los uniformados con la intención de allanar su vivienda, situada al lado, gracias a una orden emanada por el Juez de Instrucción Cuatro de Apóstoles, Miguel Faría, por pedido del Juez de Instrucción Uno de Posadas, Marcelo Cardozo.

Los efectivos llegaron al lugar minutos antes de las 23 del lunes y divisaron la moto con la cual se desplazaba, por lo que al verse rodeado, Semen comenzó a disparar desde el interior de la casa obligando a los policías a repeler el ataque a los tiros.

Los uniformados le ordenaron que se entregue, pero lejos de eso, el hombre corrió hacia el sector trasero de la gomería que desemboca en un espeso monte y amparado en la oscuridad de la noche se perdió de la vista de los sabuesos.

La búsqueda del fugitivo duró toda la noche y a primera hora de la mañana de ayer se sumaron nuevas patrullas en la zona, pertenecientes a la División de Homicidios, Infantería y el Grupo de Operaciones Especiales de esta ciudad.

Horas más tarde, cerca de las 16.30 de ayer, un vecino vio que el gomero caminaba hacia una parada de colectivos de la ruta nacional 14 e inmediatamente dio aviso a la Policía.

A los pocos minutos una patrulla de la Unidad Regional VII llegó al lugar, pero rápidamente fueron descubiertos por el hombre quien de inmediato sacó el mismo revólver calibre 22 largo con el que agredió a las dos mujeres.

Acto seguido, Senem gritó: “A mí no me van a llevar preso”, y sin pensarlo dos veces acabó con su vida de un letal disparo en la sien izquierda.

Ayer por la noche, peritos del Cuerpo Médico Forense realizaban la autopsia al cuerpo del gomero, a fines de descartar todo tipo de dudas en torno a la muerte del sujeto.

“Vas a llorar como una perra”

El femicidio de Graciela Alderete causó mucha conmoción en la chacra 102, sobre todo porque algunas vecinas sabían de la conflictiva relación de la víctima con Semen y las constantes amenazas de muerte que éste le hacía por medio de mensajes de texto.

En un año la mujer -madre de tres hijos- intentó por distintos medios la convivencia y hasta se fue a vivir a San José, con su victimario. Luego éste vivió un tiempo en Posadas y al final, los aparentes celos enfermizos del hombre terminaron de sepultar la relación.

Según los familiares de Alderete, a mediados de este mes ella decidió cortar todo tipo de vínculo con el violento, pero éste la siguió acosando y hostigando por cuanto medio pudo, llegando al extremo de prohibirle que salude siquiera a alguna persona del sexo opuesto. Como las amenazas anteriores, esta vez tampoco denunció porque suponía que el hombre jamás iba a cruzar esa línea, pero se equivocó, porque finalmente cumplió su palabra.

“Estaba loco, vino decidido a matarla a ella y a su hija”

POSADAS. Julia Leiva no sabe cómo explicar que sigue viva. Ella estaba junto a la víctima cuando el irascible sujeto llegó totalmente desencajado y abrió fuego contra la mujer.

Su voz se entrecorta al recordar esos segundos en que su amiga cayó herida al suelo con dos balazos en la cabeza y la adolescente recibió el disparo en la boca. Todo ocurrió frente a sus ojos, a escasos 20 centímetros de donde estaba parada.

“Cinco minutos antes nos sentamos en la vereda. En un momento paró la moto y Graciela dijo ¡Uy, Dios! Le pregunté ¿Me voy? Me dijo no, quedate quieta por favor”, recordó Leiva, quien agregó que acto seguido “el hombre se bajó de la moto y le gritó ‘quién es ese negro’ y dijo un nombre, ella vio el arma y se esforzó para trabar el portón, pero el asesino lo abrió de un empujón, estaba loco, vino decidido a matarla a ella y a su hija”.

“Me paré contra el muro cuando le pegó fuerte con el casco y con la otra mano le disparó dos veces, a corta distancia, en la cabeza. En ese instante salió la nena y también le apunto, disparó y la bala le rompió la boca, ella corrió para adentro hasta la pieza y la seguí, me metí en el baño. Pensé que nos iba a matar a las dos, no entiendo por qué sigo viva”, exclamó la sobreviviente.

Casi todas las tardes Julia se sentaba a conversar con la infortunada víctima y lamentó que nunca quiso denunciar las amenazas del sospechoso. “Era una relación conflictiva, Graciela me decía que el tipo veía machos por todos lados, que era un enfermo de los celos y que así se tornaba imposible la convivencia, pero no le tenía miedo”.

“Intentaron varias veces seguir adelante pero al final ella decidió cortar la relación hace alrededor de dos semanas y desde ese momento, comenzó a amenazarla a cada rato. Yo temía por ella, pero no quiso denunciarlo, si lo hacía tal vez no hubiera terminado así”, opinó.

Durante la jornada de ayer era incesante el movimiento de vecinos y allegados en la casa de la víctima. Esperaban ansiosos la noticia del arresto del sujeto, porque “si sigue libre todos corremos riesgos, puede volver y cumplir lo que prometió, que es matar a los chicos”.

“Lamentablemente todo quedó trunco en la vida de Graciela y de sus hijos. Ella era una luchadora que daba su vida por los chicos. La Justicia tiene que encargarse de que este asesino no vea nunca más la luz”, coincidieron acongojados los vecinos antes de que se produzca el suicidio de Senem.

Sin intervenciones

Luego del femicidio ocurrido en la chacra 102, desde el programa “Las Víctimas contra las Violencias” de la Línea 137 que depende de la Subsecretaría de Relaciones con la Comunidad del Ministerio de Gobierno, se informó que no se hallaron registros de intervenciones (llamadas o desplazamientos de la  brigada móvil) en cuanto a situaciones de violencia de género en el domicilio donde ocurrió el asesinato de Graciela Alderete (52) y el intento de homicidio de Yamila Johana (13).

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