Del sueño a la realidad

Del sueño a la realidad

Concluida la primera rueda, el Verdinegro terminó líder con el 73% de los puntos obtenidos, con ideas claras para aspirar el ascenso.

Arrasador y con fuerte olor a ascenso. Así fueron los 10 primeros partidos de San Martín en la B Nacional, porque al cerrar la rueda inicial, es el único líder de la zona A. Sacó 22 puntos de 30 (es decir el 73.33%) con 7 triunfos, 1 empate y 2 derrotas, y es quien marca el camino que pasó de ser un sueño a una realidad que de tener continuidad lo pondrá en menos de dos meses en Primera División. Un presente ideal, que va más allá de lo planeado cuando el 8 de agosto arrancó este torneo de Transición, pero que fue teniendo sustento, para formar una base sólida, para un equipo que esta derecho y que sigue creciendo con el correr de sus presentaciones.

La mano de Rubén Darío Forestello está dando sus frutos. El equipo logró una regularidad que hace temporadas se esperaba y hoy sale de memoria la formación. Y así como fue de menor a mayor, fue formándose de atrás para adelante.

Porque el equipo no comenzó con todas su luces (con dos triunfos y dos derrotas -estas fueron de visitante-) sin un andar parejo, por eso tuvo un “tirón de orejas” (o llamado de atención) tras las primeras cuatro fechas. Y luego, el giro fue total, tanto en lo futbolístico como grupal, para desatar y explotar varias versiones con la pelota, que lo llevaron a ganar cinco partidos consecutivos y empatar el último. Trayecto en el que no sólo pasó a comandar las posiciones, sino que fue el único conjunto (de las 22 contando los otros 11 de la zona) que obtuvo 7 victorias. Además es, con 15 goles, el segundo más efectivo y tiene la mejor seguridad en las manos de Luis Ardente quien sólo recibió 3 goles.

El equipo ideal, se fue formando a la par del torneo. Porque en la cabeza de Forestello habían otros nombres cuando nació este certamen, pero las lesiones y el crecimiento individual de varios, fueron moldeando toda estructura para hoy ser un fija en cada presentación.

Siempre se paró con un 4-4-2 como sistema predilecto. En el fondo, hoy la defensa es muy diferente a la del debut y la línea que más se ha afianzado y que es el principal argumento en el juego verdinegro. Los cuatro actuales son Franco Quiroga (empezó jugando Javier Capelli hasta que se lesionó y lo superó en juego, marca y proyección), Francisco Mattia (le quitó el puesto a Oscar Carniello tras la contractura y hoy es el referente del fondo), Renzo Vera, y Fernando González (le quitó el puesto a Iberbia). 

En el medio, por las bandas son inamovibles Mauro Bogado por derecha (hoy lesionado con fascitis plantar) y Federico Poggi por izquierda, quien luego de varias temporadas recuperó su nivel y es pieza fundamental para la creación. Y la dupla de volantes centrales la conforman el capitán Maxi Bustos y Ramiro López, que tras la lesión de Marcos Gelabert que era titular indiscutido, se metió en la sintonía del equipo y no sólo recupera sino que en ofensiva aporta panorama y mucho despliegue, para poner al equipo en el campo rival.

Adelante siempre utilizó la dupla Carlos Bueno -Marcos Figueroa (en la previa al inicio del torneo Gustavo Pinedo Zabala iba a ocupar su lugar pero se desgarró), a quienes le llevó, como a todo el equipo, asociarse y hoy no sólo pasaron a ser los dueños de los goles, sino que por astucia y entrega, sumado a lo que aportan sin pelota, son la otra faceta de una estructura aceitada.

Con la primera rueda adentro, San Martín sabe a qué y cómo jugar. Ganó los 5 encuentro de local sin recibir goles y esa fortaleza la traslado a sus salidas para saldar cuentas viejas jugando de visitante. En todos los escenarios sale a ganar, con una propuesta ambiciosa y un orden que son bandera, para a partir de ahí y en base la buena tenencia de balón, desplegar su fútbol, que cuando le dejan espacios, es letal. La efectividad en las dos áreas es moneda corriente, y de los 90’ de cada partido, en más de 70’ es la estrella y dominador.

La carencia pasa cuando le quitan la pelota, porque por nombres, la vocación ofensiva es grande y son más los que generan que los que recuperan. Igual, la entrega, en esos casos, fue la rueda de auxilio para no pasar sofocones.

Hoy San Martín camina a paso firme, sólido, y aunque falta toda la segunda rueda, es el conjunto que marca el ideal y al que todos le quieren ganar porque ya se puso el traje de candidato. Ese con el que se insinuaba en la pretemporada y cuando el equipo se empezaba a armar, y que en el presente lo pone ante una realidad con sustento en ese camino firme para el regreso a Primera.

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