El Gobierno arregló con 12 barras de Primera apoyo político y banderas a cambio de un all inclusive en el Mundial para 280 violentos. La movida largó esta fecha.
El ardid venía pergeñándose hace más de un mes. Y en los últimos días se aceleró. Cuatro capos de barras muy representativas se juntaron con el secretario del Rengo, hombre del más profundo riñón kirchnerista desde tiempos inmemoriales y que siente que puede manejar asuntos mediáticos, y con un hombre del Chueco, que asesora en Casa Rosada y que sería la llave para abrir los planes sociales. El negocio quedó establecido bajo dos parámetros: los barras no deben generar incidentes de acá al Mundial y tienen que juntar a la mayor cantidad de hinchadas posibles en la movida para que el oficialismo haga cash sus promesas. Que si sale bien, en vez de un avión a Sudáfrica pondría dos, lo que elevaría la cantidad a más de 500. Los cuatro capos se fueron tan contentos de la rosada reunión, que las banderas que se vieron en los partidos del viernes y ayer fueron financiadas por ellos mismos. ¿Qué barras bravas están incluidas? Independiente, Huracán, Lanús, Tigre, Rosario Central, Argentinos Juniors, Vélez, Chacarita, Godoy Cruz, Gimnasia LP y Colón. Racing está a punto de arreglar y también Arsenal y se habla con Atlético Tucumán y también, aunque por ahora sin final feliz, con San Lorenzo. El resto quedaría fuera. Banfield, por cercanía a Duhalde, Boca y River porque van por su cuenta y Newell's y Estudiantes porque tienen interna. El Gobierno había pactado con La Doce y Los Borrachos del Tablón en el superclásico del Clausura para mediatizar el "Fútbol para Todos". Ahora extendió su gusto por el resto de las barras. Un ardid repudiable y que puede tener su boomerang cuando los barras, armas en mano, discutan quiénes se quedan con los 280 asientos.
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