Estudiantes y docentes detenidos en las afueras de la Unicameral aseguraron que la Policía montó una cacería en su contra y que sólo una masiva movilización hacia la cárcel evitó consecuencias peores
Las imágenes de estudiantes y mujeres siendo arrastrados de los pelos por miembros de la Policía de la Provincia representan el final de varios meses de agrias discusiones, marchas y episodios de violencia en torno a la ley 8113.
Al mediodía de ayer, tres de las mujeres detenidas durante los incidentes atendieron a la prensa para reclamar por el accionar de la Policía. Tras asegurar que fueron víctimas de una cacería, señalaron que la verdadera cara del gobierno provincial es la represiva y no la progresista que declama ante los medios.
Al mismo tiempo, advirtieron que continuarán con las medidas de reclamo contra el cuerpo normativo aprobado, sin descartar que prosigan las tomas de las escuelas.
“Actuaron con saña habitual”
Laura Vilches es profesora de nivel medio e integra la corriente Docentes de Base del Partido de los Trabajadores Socialistas. Aunque intentó tranquilizar a los más exaltados, fue reducida y trasladada de los pelos a una oficina de la Legislatura que ofició como lugar de arresto. Allí permaneció 20 minutos junto a otros 11 jóvenes, algunos de los cuales presentaron cortes y heridas. En el camino perdió su megáfono y sus lentes.
“Hubo una cacería. Nosotros intentábamos ingresar a la Legislatura porque algunos legisladores planteaban que los estudiantes debíamos estar en el recinto. Cuando llegamos a las vallas (N. de la R: ubicadas a unos 50 metros del Parlamento) nos encontramos con un cordón policial que nos impidió el paso. Allí comenzaron los forcejeos. Entonces, salieron a cazarnos y nos dieron una golpiza brutal. Incluso había policías de civil infiltrados entre los manifestantes. Si hasta les secuestraron cámaras de fotos a algunos periodistas. Actuaron con saña, como habitualmente se maneja la policía”, afirma en diálogo con PUNTAL.
- Tanto a vos como a tus 3 compañeras arrestadas las detuvieron policías masculinos.
- Sí, algo completamente ilegal. En realidad esa es la política represiva de un gobierno que festejó la aprobación de una ley completamente anti popular, que no tiene el apoyo de la sociedad y para la que no fuimos consultados los docentes ni lo estudiantes. El gobierno tuvo que apelar a la burocracia sindical, a punteros, a sus propias patotas de “estudiantes secundarios” formadas por tipos de 40 años que pertenecen al sector que hoy conduce al sindicato docente (Uepc), que fueron a provocar. Es un gobierno que hace 2 semanas se autodenominó progresista, pero que se pone a tono con un gobierno nacional que banca a las patotas que asesinaron a Mariano Ferreyra, que asesina a quienes piden por sus propias tierras o por una vivienda.
- También hubo agresiones desde el lado de los estudiantes. Hubo bombas de estruendo, luego de pintura y volaron cascotes.
- Sí, pero era un pequeño grupo y nosotros mismos los frenamos. Incluso las bombas de pintura tenían como objetivo escrachar a los que no nos dejaban pasar, no lastimar. Aunque había enojo por la forma en que se trató la ley, a puertas cerradas, sin participación, nuestra intención era llegar al recinto para marcar presencia y responder a la convocatoria de los partidos opositores. Pero las agresiones comenzaron cuando ya nos habían impedido el paso y estábamos empezando a retroceder porque nos tiraban agua.
Erica Guazzaroni también es docente y forma parte de la misma corriente del PTS. Ella fue arrastrada por varios uniformados, al igual que Luciana Torres, estudiante de Filosofía, quien opta por dar la palabra a su compañera.
- ¿De qué se las acusa?, pregunta PUNTAL.
- Nos imputaron el artículo 99 del Código de Faltas de la Provincia, que refiere a una reunión pública tumultuosa. Según dicen, es el delito que cometimos los docentes, los estudiantes secundarios y universitarios, a los cuales nos arrastraron de los pelos y golpearon por el simple hecho de denunciar que estaban golpeando brutalmente a los compañeros. En todos los medios se vio cómo cinco policías golpeaban en la cabeza a un estudiante.
- Durante varios minutos estuvieron en una sala de la Legislatura.
- Allí nos tuvieron esposados y amontonados. A los compañeros que estaban heridos no les dieron atención médica. Y pasamos muchas horas sin agua. Y se supone que la Legislatura es un órgano de debate, no de detención.
- ¿Sufrieron algún tipo de agresiones en el trayecto a la UCA o durante su estadía allí?
- No. Sólo la violencia verbal típica de la policía, con agravios típicos. Pero nos liberaron rápido porque inmediatamente se organizaron estudiantes, trabajadores y docentes, y más de 1.000 personas marcharon hasta allí pidiendo por nuestra libertad.
- ¿Piensan continuar los reclamos contra la aplicación de la ley 8113?
- Nosotros seguimos en pie de lucha, movilizados. Tendremos en los próximos días la asamblea interestudiantil para decidir los pasos a seguir. Últimamente lo que habíamos planteado es empezar el año con las escuelas tomadas.
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