Sin subsidios al transporte, el municipio hubiera dado superávit

La asistencia financiera principalmente a la Tamse pero también a las privadas, insumió en 2010 una suma cercana a los $ 85 millones. Sin este costo, el tercer ejercicio de la administración Giacomino habría resultado equilibrado o ligeramente superavitario.
Los resultados del ejercicio 2010 de la Municipalidad de Córdoba se guardan con mucho celo, pero lo que no se oculta es el entusiasmo por la reducción del déficit que arrojan los números del Palacio 6 de Julio. El rojo que se registra desde 2006 se habría achicado al punto de que si no se hubiera subsidiado el transporte, ingresos y egresos estarían en equilibrio o con un ligero saldo a favor.

Más allá de la imagen pública que hoy tiene el intendente Daniel Giacomino e, incluso, de los problemas políticos que sobrelleva, la gestión de los recursos del municipio mejoró, en una forma elegante de ver el vaso de agua medio lleno.

Esta es la buena noticia. La mala es que el déficit del transporte es crónico por los problemas de actualización de los costos del servicio y las taras históricas que la Tamse ha acumulado durante sus ya nueve años de existencia, más allá del emprolijamiento de la empresa que ha traído la reciente administración que conduce su presidente, Ignacio Olocco.

En 2010, la ayuda a las empresas del transporte orilló los $ 85 millones, que en su gran mayoría fueron a parar a la Tamse, aunque también a las dos privadas, debido a que desde que en diciembre de 2009 se actualizara el precio del boleto, recién volvió a subir el 1 de enero pasado pero por debajo del estudio de costos que, en setiembre, diera $ 2,62.

Estos problemas de retraso tarifario van a comenzar a verse en toda su crudeza en los próximos días, según puede observarse en las negociaciones que en Trabajo están sosteniendo los dirigentes de la UTA y Fetap. Alfredo Peñaloza ha decidido estrenar a toda orquesta su cargo de secretario general pidiendo un aumento que el servicio no está en condiciones de darle (ver página 4).

Ya el 5 de octubre, ante la demora en sancionarse el aumento del boleto, la empresa Ciudad de Córdoba presentó un cálculo actualizado de costos. En mayo le había dado $ 2,73, pero en octubre llegó a $ 3,02. Allí estaban impactados, dicen los empresarios, el aumento que se venían venir de $ 300 no remunerativos. Pero cuando éste llegó fue a título de remunerativo y, más todavía, al básico, impactando en todas las bonificaciones.

En la actualidad, las empresas de Córdoba reciben subsidios de entre $ 1,10 y $ 1,15 por boleto vendido. Esto es a través del Sistau y del gasoil a precio subsidiado. Pero éste llega para cubrir sólo el 85% del consumo. El resto hay que comprarlo en surtidor a los nuevos costos del precio liberado de los combustibles: $ 3.75 en surtidor.

Problema insuperable

Para colmo, el problema de retraso tarifario en un año electoral es virtualmente insuperable. ¿Quién en una competencia por llegar a la Municipalidad levantaría la mano en el Concejo Deliberante para apoyar un reajuste? Nadie. Al menos hasta que pasen las elecciones. En el interregno entre éstas y el traspaso del poder debería mediar un acto de civilización política entre el intendente que se va y el que viene, asumiendo el primero el costo, ya sin consecuencias políticas para él. Pero esto es más que improbable.

Por esto, el horizonte del servicio para este año es la conflictividad. También la creciente dependencia de la ayuda municipal a las empresas, ya con pocas posibilidades el municipio, dado su presente financiero, para explicar un deterioro muy grande del servicio.

Con la sensible mejora de la estructura fiscal del municipio, el gran problema a resolver por las próximas autoridades municipales, como ya es histórico, será el transporte. En el relevo institucional de diciembre de 2011, el dato agregado será el déficit estructural del servicio que tira hacia abajo las cuentas de la Municipalidad.

Comentá la nota