La Subsecretaría de Atención a las Adicciones trabaja en el aspecto preventivo

Desde los Centros apuntan a fortalecer el funcionamiento en red articulando esfuerzos en el abordaje de una problemática compleja, asociada no sólo al consumo de sustancias sino a la ocurrencia de conductas compulsivas.
Los Centros de Prevención de las Adicciones pasaron del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires a la órbita del Ministerio de Desarrollo Social, lo que en sí mismo significa establecer pautas de trabajo orientadas a interconectar la tarea de asistencia con la de prevención de las adicciones. En permanente relación con la cartera sanitaria, la tarea que se despliega desde el organismo apunta a la formación de agentes capaces de intervenir en la problemática desde diversos ámbitos: educativos, sociales, judiciales.

En este marco, y para conocer la dinámica de trabajo que se sigue en esta nueva estructuración de la tarea preventiva, LA OPINION consultó al licenciado Eduardo Ibarra, coordinador de la Región II, un distrito que abarca una amplia zona del norte bonaerense y que supone el trabajo en los distritos de “Pergamino, San Nicolás, San Pedro, Rojas, Arrecifes, Colón, Salto, Baradero, Capitán Sarmiento y Carmen de Areco”.

“El pase a la órbita del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires tiene que ver con la concepción del trabajo en el campo de las adicciones, más vinculada a lo social”, indicó el coordinador, al tiempo que señaló que “sigue siendo un tema en el cual se cruzan de manera permanente cuestiones sanitarias y legales y la idea es articular esfuerzos”.

“De hecho el trabajo de la coordinación tiene que ver precisamente con esto”, dijo y planteó que “mi función es articular los programas tanto en el área preventiva como asistencial de la Subsecretaría con los CPA locales”.

Consultado respecto de la realidad que viven los distritos correspondientes a la región que tiene bajo su órbita, Ibarra destacó que “me encuentro con una realidad que responde a las pautas culturales y a la forma de vida que tenemos en la región”.

“Esta es una de las regiones más ricas del norte de la provincia de Buenos Aires, la realidad difiere bastante lo que ocurre en el Conurbano; pero de todas maneras como son ciudades con preponderancia de los sectores medios, está muy instalada una problemática que está muy atravesada por la sociedad de consumo”.

“No es que no nos ocupemos de la cuestión de la sustancia, sino que con una concepción de adicción más amplia, apuntamos a la dependencia que se establece de una persona a un objeto, entendiendo que ese objeto es sumamente mutable y que puede ser una droga de consumo legal, una droga de consumo ilegal, psicofármacos, o una conducta adictiva como la adicción a la computadora o al teléfono celular”, explicó.

En esta línea, señaló que “el enfoque tiene que ver con que hay una sociedad atravesada por el consumo y la problemática no pasa por quién es el consumidor y quién no, todos somos consumidores, el tema es quién se hace adicto y quién no”.

“Por eso es tan importante el modo de vida que tienen las personas y consideramos necesario enfatizar el trabajo preventivo”, agregó y planteó que “en este marco y a la par de la asistencia que se viene haciendo desde hace años, la idea es enfocar el trabajo preventivo en red y articular con las instituciones, efectores de salud, de educación, efectores de la Justicia”.

Asistir

En lo que atañe al trabajo asistencial, y en referencia al funcionamiento del CPA local, Eduardo Ibarra confió que “hay mucha demanda por derivación judicial”.

“Por eso estamos articulando con instancias del Poder Judicial como el Patronato de Liberados, la Asesoría de Incapaces, el objetivo es consensuar acciones y metodologías de trabajo”.

“El CPA es un lugar de consulta, hay dos formas de llegada, la consulta voluntaria y la consulta que llega por vía judicial”, explicó y recordó que “en este espacio lo que se brinda es asistencia psicológica, considerando que la adicción es un síntoma y ese síntoma remite a otras cuestiones”.

“Nosotros trabajamos con el concepto freudiano de salud, que dice que la salud tiene que ver con la capacidad de amor y trabajo que tiene la persona; cuando esas dos cuestiones funcionan medianamente bien, hay pocas posibilidades de que la persona recurra a un determinado objeto como satisfacción sustitutiva, que recurra a un tóxico o se haga adicto a la tecnología; en general la recurrencia al objeto se da desde algún malestar en otro plano de la vida”, concluyó.

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